Si hay una coincidencia generalizada es la que señala que una campaña de comunicación aislada de una estrategia integral no logrará los objetivos. Denotará un sano interés de parte de quien lo promueva, pero no será suficiente.
“La comunicación del vino ha evolucionado a un punto que nos obliga a ser claros y convincentes. Las bodegas juegan con códigos más desprejuiciados y son más osadas en sus mensajes. Creemos que nuestro rol se basa hoy en enunciar una propuesta directa: elegí al vino. Y dado que existen demasiados mitos y reglas en torno a esta bebida la sugerencia es: tomalo como quieras, donde quieras y cuando quieras”, señaló Carolina Cicchinelli, del Fondo Vitivinícola Mendoza. Las acciones comunicacionales de la entidad están generando herramientas que consolidan la imagen de la industria y su relación con los consumidores. Es el caso del estudio “Vinos argentinos, salud y calidad de vida”, de los encuentros y cursos de degustación, de la incorporación de contenidos vitivinícolas en el sistema educativo y de otras acciones que vinculan al vino con el arte, la cultura, el turismo, la capacitación profesional. “Todos los actores de esta industria deben entender que el auge del vino se sostiene sobre la promoción genérica del vino como producto. Este es el espíritu del Fondo. Esto no descarta, es más, compromete, a que luego cada bodega compita por el posicionamiento de su marca en el mercado”.
Uspallata -la mayor población estable de los Andes locales- es una especie de capital de la economía de montaña mendocina: hay forestación, horticultura, minería y turismo. Y es el centro de abastecimiento de la región.
Degustaciones, presencia on line, muestras de arte, campañas en la playa, hoteles y agencias, son parte de la batería de acciones promocionales para aumentar las ventas. .