Estilo

Casi un renacentista

Gabriel Senanes dirige mañana la Sinfónica

Tiene 46 años y es compositor, director de orquesta, periodista, médico, director de música de la Ciudad de Buenos Aires y en 1980 publicó un libro sobre rock argentino. Reconocido en el mundo, mañana a la noche conducirá la Sinfónica de la UNC y estrenará en nuestra provincia su obra Prosa Sinfónica.

jueves, 23 de mayo de 2002

Le falta ser artista plástico para ser considerado un hombre del Renacimiento trasplantado al siglo XXI. Porque cuando uno lee el currículum de Gabriel Senanes cuesta creer que se haya desempeñado con éxito en actividades tan diversas.

Como amante de la música no hace distinciones a la hora de ritmos ni de instrumentos. Su labor ha sido reconocida tanto nacional como internacionalmente. Además de su actuación en la música clásica ha trabajado con Charlie García, Los Fabulosos Cadillacs y también incursionado en el tango de la mano de Enrique Cadícamo.

Mañana, desde las 21.30 en el Teatro Universidad (Lavalle 77), Gabriel Senanes dirigirá a la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo. El programa que interpretará comprende el estreno en Mendoza de Prosa Sinfónica, del mismo Senanes, el Concierto para violín, oboe y orquesta de Bach y la Sinfonía N° 7 de Beethoven.

-¿Como nació el amor por la música?

-No sé bien cómo, pero sé que fue de muy chico. A los 4 años ya estaba estudiando música en el Instituto de Arte Vocacional -quizá tenga que ver alguna influencia de mi padre en eso- y a los 16 me profesionalicé.

-¿Cómo surgió Prosa Sinfónica, la obra que se presenta mañana?

-Es una obra encomendada por una entidad que se llama Inter American Music Friends, que hizo su estreno mundial con la Orquesta Sinfónica Nacional hace pocas semanas, en un concierto que tuve el honor de dirigir.

-¿Qué influencias tuvo en su creación?

-Nada de lo musical me es ajeno. Hago música popular, antipopular, moderna, clásica y trabajo con músicos de diverso origen y tendencia. Eso es una forma de renovar el pensamiento, las ideas y de tener nuevas imágenes sonoras, y que seguramente se plasma a la hora de escribir mis propias composiciones. La obra Prosa Sinfónica tiene una parte que se llama Allegro Rockero, que tiene una evocación de una parte del tema de Pappo, Sucio y Desprolijo. Y después, al metabolizarlo con las artes de la música sinfónica aparecen estas obras en el final, que conducen una escalada armamentista que explota. Quiero decir que todas esas composiciones se suman, más el lenguaje propio que creo haber alcanzado.

-Ha trabajado con varios músicos que no tienen que ver con la música clásica...

-Sí, he trabajado con Charlie García, Los Fabulosos Cadillacs, Cadícamo -que me inició en el tango-, entre muchos otros. Pero tengo más afinidad con la música clásica y el folclore. Trabajar con tanta gente ha sido una especie de beca para conocer otros lenguajes, por eso no creo ser un director de orquesta dogmático.

-¿Qué instrumentos toca?

-La batuta y el lápiz. Además tengo un piano que está todo el día abierto, que es donde más tiempo paso. Y el músico Paquito D’ Rivera me trajo un saxo soprano, que se sumó al saxo alto que tengo. A pesar de que soy el peor saxofonista del mundo -que es un título muy difícil de mantener-, cuando vuelva a Buenos Aires voy a dar un recital; he grabado mucho con ese instrumento. También toco la guitarra, estudié percusión y tengo varios instrumentos; con casi todos he grabado. Pero si me dan a elegir, para distenderme prefiero lápiz, goma y batuta.

-¿Cómo hace para combinar actividades tan diferentes?

-No tengo la menor idea, sólo sé que la agenda a veces es de goma, y que hay que visitar a la almohada un poco menos. Pero lo principal es tener ganas, no se puede hacer más de una actividad si no se tienen ganas. Con la medicina, por ahora, hice un retiro voluntario y no la practico todos los días. A mí las artes y las ciencias siempre me han despertado curiosidad, entonces por un lado está la pasión y, por el otro, la curiosidad, que se relaciona un poco con el periodismo. Esto a mara, y ha logrado que nueva gente vaya al teatro Colón. Pero lo del Luna Park tiene más que ver con lo comercial, el empresario que quiere tener una gran boletería prefiera el Luna. Lo del Colón responde a otras cosas, lo que hay que resaltar es que es para todos, de todos, pero no es para todo.

-¿Cuál cree que es la función del arte en tiempos como los que se viven hoy?

-El arte y la cultura en un momento como hoy tienen un rol fundamental. Uno de los peligros que parece haber es una gran desintegración de la imagen propia del país en los lazos que nos constituyen como una nación, y la imagen cultural que los hombres han ido generando a lo largo del tiempo podría ser un elemento de rescate de lo que hoy está en peligro. El arte es parte de la cultura y ésta es un bien que nos recuerda que tenemos algo en común, esto es importante porque a veces en lo económico se saca una cuenta equivocada y se plantea por qué se va a hacer cultura cuando en realidad las necesidades aparentemente más urgentes no están cubiertas. Pero son distintas emergencias y todas deben ser atendidas. La cuestión cultural es un necesidad, nosotros que estamos haciendo conciertos en la ciudad lo hacemos con un sentido solidario, es un compromiso social, vale decir que así como hay otros que reparten alimentos, nosotros repartimos música y, por lo tanto, esa distribución solidaria es también hoy una necesidad propia de esta emergencia. Por Daniela Page (dpage@losandes.com.ar)
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