El camionero Moyano volvió al ruedo. Fue con pedidos a la Rosada.
“No se puede vivir con los sueldos de diciembre y los precios de abril”. Ese fue el argumento que utilizó ayer la CGT disidente para pedirle a Eduardo Duhalde, que piense en un mecanismo para recomponer los salarios. Hoy, la CGT oficial se presentará en la Casa Rosada con un planteo similar.
El sindicalismo peronista rompió así el ostracismo de los últimos meses y se acordó de reclamar por los salarios. Hasta acá, las dos CGT estaban prácticamente mudas; alcanzadas por la furia cacerolera y eclipsadas por la protesta piquetera.
La CGT disidente le entregó ayer al Gobierno un documento que critica los efectos de la devaluación que “ha provocado, a través de una remarcación tremenda, un derrumbe más profundo todavía del nivel de ingresos de los trabajadores”.
En la larga lista de pedidos que le hicieron al Presidente, pusieron especial énfasis en la “inmediata convocatoria” del Consejo del Empleo, la Producción y el Salario Mínimo Vital y Móvil para “discutir y modificar la política de distribución del ingreso, porque detrás de ella está la clave para reconstruir la Nación”.
El camionero y los suyos se fueron con la promesa de Duhalde de que no será insensible al pedido de la CGT rebelde.
La CGT oficial también presentará sus propuestas. En el encuentro de hoy se hablará de “salarios administrados con incentivos impositivos”. Los “gordos” hablan de promover, por ejemplo, una rebaja del IVA en los productos de la canasta familiar. Esta sería una manera indirecta de subir los salarios.
Las fuentes consultadas anticiparon que “los gordos” le preguntarán a Duhalde “si todo lo que se hizo fue sólo para licuar los pasivos de las grandes empresas”. También dirán que no observan una estrategia para reactivar el mercado interno y que hay una política fiscalista, pero no una política productiva. Para hablar de todos estos temas, los sindicalistas de la CGT oficial pidieron que participe del encuentro el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov.
En la reunión de ayer no estuvo Remes Lenicov y quien escuchó las fuertes críticas contra Economía fue el viceministro Jorge Todesca. También estuvieron los ministros de Trabajo, -gestor de los dos encuentros sindicales-, Alfredo Atanasof, y de la Producción, Ignacio de Mendiguren.
La CGT disidente reclamó la devolución del 13 por ciento que le descontaron a jubilados y estatales, la derogación de la Ley Laboral y del CER.
Pidieron que se tomen medidas para que los precios vuelvan a los niveles de diciembre del año pasado y expresaron su preocupación por el PAMI y todas las obras sociales, “que están quebradas”.
“Entendemos las dificultades que padece el Gobierno pero estamos seguros que de ella se sale con decisión y vocación nacional, rechazando las humillaciones y presiones insoportables que pretenden imponer los responsables de nuestro drama actual. El Pueblo sabe el precio de la sumisión al FMI y la rechaza”, señala otro párrafo del comunicado que la CGT disidente le dejó al Presidente.
El fuerte mensaje anti-Fondo Monetario se escuchó en varios de los extensos discursos que hicieron ayer los gremialistas.
Dijo que no acusa a nadie, pero cargó contra dirigentes del PJ y la UCR.