Viernes 10 de febrero de 2012 | 12:47 hs
Fabián Gianola y Claudio Morgado conducen exitosamente su cuarto ciclo de “Televisión registrada”, donde se atreven a criticar a todos. Va los lunes y jueves, por América a las 22, y su rating promedio supera los 10 puntos.
martes, 16 de abril de 2002
Ultimamente la realidad da pocos motivos para la risa. Y la televisión tiene la costumbre de potenciar ese rictus que no se parece en nada a una sonrisa. Sin embargo siempre hay excepciones, y "Televisión registrada" consiguió ese lugar casi desde el comienzo de su historia, cuatro años atrás.
El programa conducido por Fabián Gianola y Claudio Morgado no sólo logra sacarles alguna carcajada a sus televidentes, sino que lo hace poniendo un espejo frente a las imágenes más tristes, patéticas y deformes de la pantalla chica. Lo que empezó como un ciclo modesto de PPT, una productora más bien pequeña, es el que hoy consigue los mejores ratings de América.
-¿Por qué creen que esta temporada comenzó con más rating que la anterior?
Gianola: -Bueno, hay dos explicaciones: la primera es que en diciembre la gente mira menos televisión que en marzo, la segunda es que ahora no estamos en contra de Marcelo Tinelli, y la tercera...
Morgado: -Es que con la devaluación todo sube y los 8 puntos de diciembre son los 12 de ahora.
Gianola: -La tercera es que el país y el momento nos da mucha tela para cortar. Y la cuarta es que nosotros somos maravillosos.
-¿De qué manera encaja este programa en el perfil periodístico de América?
Gianola: -El canal tiene varios perfiles que son las caras del periodismo de hoy en día. Dentro de ese contexto nosotros somos absolutamente independientes. Sin presiones de ningún tipo.
Morgado: -Además, mucha de la programación de América es en vivo y por eso muchos de nuestros informes están hechos con material del canal. Hay cosas de (Daniel) Hadad, de Mauro Viale, de Moria (Casán), que no va en vivo, que dan mucho material.
-¿Se complica mucho hacer dos emisiones semanales del programa?
Morgado: -Hasta ahora no vi una merma en el rendimiento del ciclo, todo lo contrario. Por lo menos en lo que respecta a Fabián y a mí creo que el estar más veces por semana nos da más posibilidades de juego, de afianzar el código que ya tenemos. Desde el punto de vista de la producción creo que hay muchísimo material. De hecho, antes, y ahora sigue pasando, nos suelen quedar cosas afuera. Lo cierto es que seguimos dando una opinión, generando cosas. Como no hay compromisos de ninguna índole con nadie me parece que la gente lo agradece porque lo necesita. Hay informes que son durísimos, pero las cosas son así. Lo que se espera de un programa de humor es que sea pasatista. Que es una línea que está bárbara pero no es la nuestra. El nuestro es un humor crítico que cuestiona la realidad.
-Y el archivo de imágenes es su materia prima.
Morgado: -Es que en un momento tan complicado como éste es bueno contar con esas referencias y de paso tener en cuenta que no todo lo que viene de la televisión aturde.
-¿Cómo se llevan con el hecho de que sea conocido como un programa de culto?
Gianola: -Nosotros no sabíamos que éramos un programa de culto. Sí sabíamos que Claudio es un tipo muy culto, pero no del programa, no sé. Es cierto que hay gente que si no lo puede ver lo graba y que si no lo puede ver ni grabar se suicida (risas). Nos gusta la repercusión del programa en la calle, disfrutamos haciéndolo y creemos que es bueno tener este compromiso con el humor a partir de la realidad.
-¿Cómo se equilibra un informe sobre Silvia Süller con temas serios ?
Morgado: -La realidad es así, vertiginosa.
-¿Esta química entre ustedes surgió desde el inicio?
Morgado: -Yo química me la llevé en cuarto.
Gianola: -Con él fue muy fácil. No nos conocíamos, seguimos sin conocernos, y la verdad es que nos llevamos muy bien. De entrada fue cómodo trabajar.
Morgado: -Al principio muy cómodo no era porque grabábamos el programa a las 8 de la mañana del lunes. Y veíamos los tapes a las 6.
Gianola: -Hasta a los reidores les costaba reírse, y mirá que les pagan para eso.
Morgado: -Ya después, cuando cambiamos el horario, me di cuenta: "mirá, era Gianola el tipo que estaba al lado mío".
-¿Hasta dónde se pueden reír de lo que sucede en la TV sin que se ofenda alguien?
Morgado: -Una de las cosas que más me gusta del programa es el tema de desolemnizar. Porque a veces parece que hay determinados temas o personas que son intocables y no se puede decir nada sobre ellos. Y no es así. La existencia de la televisión es la existencia de un laburo como cualquier otro. Es susceptible a cualquier tipo de crítica. Se puede hacer chistes con, por ejemplo, Mirtha Legrand.
-Y ella se enojará.
Morgado: -Seguramente. El año que pasó yo estaba en el elenco de "Pulgas en el siete" e hicimos una obra de teatro. Ella invitó a almorzar a todo el elenco menos a mí. Y yo era el protagonista de la obra. Les pedí a los chicos que me llevaran un tupper .
-A veces parece que las caricaturas como “La escuelita de los famosos” pega más duro que los conductores.
Morgado: -Creo que las caricaturas, especialmente Tino y Gargamuza, son una especie de álter ego de los espectadores. Y por eso le llegan tanto a la gente. Hacen una especie de canibalismo muy sano.
-¿Qué papel juega el crítico invitado en la estructura del programa?
Morgado: -La idea es que critique la emisión desde el punto de vista del televidente. No desde el lugar del crítico especializado. Porque nosotros no tomamos una posición crítica de ese tipo. Nosotros criticamos desde el lado del espectador.
Gianola: -En el crítico invitado buscamos el mismo sentido común que queremos tener para ver el material que mostramos.
Morgado: -Además hay una línea editorial que se respeta. Se sigue desde el primer programa. Obviamente habrá mucha gente a favor y mucha en contra. Es un línea que está muy expuesta y muy jugada.
Gianola: -Nos gusta provocar un poco también.
Morgado: -Es también una manera efectiva de desolemnizar a las figuras, a las estrellas que aparecen en la pantalla chica. Cuando provocás es como decir: mirá, no sos inamovible. Esto es un gran circo.