Jorge Rey Grange unirá los dos extremos de América

El ciclista partió de Ushuaia en abril del año pasado y el sábado, a sólo dos horas de haber llegado a Mendoza, le robaron su compañera de viaje, Alas. Tras dos días de angustia, logró recuperar la mascota y mañana partirán hacia San Juan. Juntos recorrerán 100 mil kilómetros por todo el continente.

miércoles, 09 de enero de 2002
Jorge Rey Grange unirá los dos extremos de América

inseparables. Jorge Rey Grange en su bicicleta y Alas en el carrito, transitan las calles de Mendoza.

Por Lorena Villafañe Fotos: Bernardo Giménez

Quién dijo que los sueños no se pueden cumplir? No quedan muchos, pero todavía hay quienes piensan que todos pueden lograr lo que se proponen. Con esta idea sellada a fuego en su cabeza, Jorge Omar Rey Grange partió en su bicicleta desde el lugar más remoto del sur del país, Ushuaia, hacia el otro extremo del planeta, Alaska. El sábado, cuando le robaron a Alas, su perra y compañera de viaje, la meta pareció más lejana. Pero su fuerza interior y la ayuda de mucha gente lograron que pudiera recuperarla y así, por fin, continuar con su travesía.

Hacía tan sólo dos horas que había arribado a Mendoza. Como lo había hecho en cada lugar que visitó, enarboló la bandera argentina que lleva en uno de los morrales y recorrió el microcentro. Era el mediodía del. sábado, a la hora del almuerzo y decidió detenerse un rato a comer en un lugar cercano a la plaza Independencia. Como en el momento en que inició el viaje y a lo largo de los 7.230 kilómetros recorridos hasta ahora, Alas era su única compañía. En un momento la siberiana blanca salió a la vereda y ya no la vio más hasta ayer, que logró recuperarla.

Cuando Jorge se dio cuenta de que la perra había desaparecido se desesperó. Preguntó a la gente que estaba por el lugar y por fin encontró a unos chicos que le dieron un dato preciso. “Vimos que unos chicos la subieron a una camioneta y se la llevaron”, dijeron. A partir de ese momento, el ciclista no descansó y pidió ayuda a los medios. Los Andes publicó el domingo el caso de Jorge y Alas, con el teléfono para dar cualquier información. Y ese mismo día unos chicos le llamaron, le dijeron que habían encontrado la perra y que se habían enterado por el diario que la buscaba. Para recuperarla tuvo que ir a un barrio peligroso de Las Heras.

Compañera y salvadora

Tal vez para muchos suene exagerado, pero, para Jorge, Alas ya es parte de su vida. Desde que la cachorra tenía 40 días no se despegó de ella un solo segundo. Juntos recorrieron la Patagonia, el sur de Chile, atravesaron la cordillera y llegaron a Mendoza. Pero ella es más que una compañera de viaje. El deportista, de tan sólo 22 años, estará eternamente agradecido con su mascota, porque ella lo salvó de morir congelado en las cercanías de Calafate, Santa Cruz. Después de ese episodio, debió quedar 33 días internado.

“Alas estaba atada a la parte frontal de la bicicleta. Todas mis fuerzas se habían ido y sentí que no podía seguir. Alas se plantó en el medio de la nieve, me miró y empezó a tirar de la bicicleta, como diciendo ‘vamos, fuerza, no te quedes’. Y entonces empecé a pedalear de nuevo”. Este es uno de los tantos relatos de su viaje que están en su web (www.alaskabici.com). Con Alas también pisaron el glaciar Perito Moreno, escalaron el volcán Lonquimay y escalaron el monte Fitz Roy.

El sueño de este sureño nació cuando tenía 11 años. Hace unos meses retrocedió el reloj del tiempo, escarbó en la memoria y recordó que cuando era niño, vio a un hombre en una estación de servicio de Comodoro Rivadavia que tenía una bicicleta cargada de cosas. Era un inglés que estaba recorriendo el sur. “Fue ahí que dije: esto es lo que quiero hacer cuando sea grande”. Desde entonces, muchos capítulos se abrieron y cerraron hasta que surgió el gran objetivo: llegar a Alaska.

A los 11, comenzó a hacer sus primeros viajes de mochilero y no paró hasta llegar a Europa. En Suiza se recibió de cheff y volvió a la Argentina. Pero una fatalidad lo llevó a enamorarse del ciclismo. En setiembre de 1996 un accidente de auto le hizo perder el 40% de la motricidad de su pierna derecha. Le hicieron 14 cirugías y lo obligaron a andar en bicicleta. Al poco tiempo, se animó a emprender su primer travesía. El 11 de Enero de 1998 salió de Parque la Patahia, Tierra del Fuego, y recorrió 11.500 kilómetros en seis meses.

Mañana se irá de Mendoza. Lejos de dejarle un sabor amargo, Jorge ha quedado enamorado con la provincia. El destino será San Juan y, luego, el resto del país. Junto a Jésica, su esposa, que vino a verlo, planean conseguir una “bici” para que el emprendimiento pueda ser de a tres: Jorge, Yésica y Alas.

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados
prev

Jorge Rey Grange unirá los dos extremos de América

inseparables. Jorge Rey Grange en su bicicleta y Alas en el carrito, transitan las calles de Mendoza.

Jorge Rey Grange unirá los dos extremos de América

El ansiado reencuentro entre Jorge y Alas. Juntos han compartido muchas aventuras.

next