Bogotá.El plan de paz del Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, que hoy cumple tres años de iniciado, se halla en punto muerto y sumido en el descrédito porque las partes no han abordado ninguno de los temas sustantivos de la agenda y la violencia ha crecido en los últimos 36 meses.
Con posturas muy distantes sobre los controles militares impuestos por el Gobierno en torno a la zona despejada de 42.000 km2 del sur del país, bajo control de las FARC, las partes se reunirán hoy en lo que parece ser un último intento para salvar el proceso, suspendido por los rebeldes en octubre pasado.
Uno de los negociadores gubernamentales, Juan Gabriel Uribe, y el portavoz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), Raúl Reyes, coincidieron en declaraciones distintas que el proceso de paz iniciado el 7 de enero de 1999 enfrenta una severa crisis y que está a punto de romperse.
Uribe dijo que el esquema de paz se tambalea porque el “Gobierno considera que están dadas todas las garantías en la zona de distensión para seguir conversando y la contraparte dice que no, lo que se interpreta como que no quiere negociar”.
El delegado oficial señaló que hoy será el ‘Día D’ del plan de reconciliación y dio a entender que el Gobierno del presidente Andrés Pastrana -cuyo mandato terminará el próximo 7 de agosto- dará por terminadas las negociaciones si los rebeldes se niegan a negociar de inmediato los temas sustantivos, como el cese al fuego y las hostilidades.
Pero el comandante Reyes declaró que las FARC no volverán a la mesa hasta que el Gobierno no otorgue plenas garantías “al interior de la zona despejada”, cuya vigencia legal vencerá el próximo 20 de enero.
Según las FARC, un avión militar sobrevoló la semana pasada a baja altura por los cinco municipios del área despejada, lo que supone un grave peligro para la vida de los negociadores y otros jefes rebeldes.
Los delegados del Gobierno y de las FARC (16.500 efectivos) se levantaron el viernes último de la mesa, al cabo de dos días de diálogos en la zona del despeje y de un cruce de acusaciones, aunque acordaron reunirse nuevamente este lunes.
El cruce de comunicados del viernes fue motivado por unas declaraciones del jefe de las Fuerzas Armadas, general Fernando Tapias, en las que afirmaba que los controles militares impuestos por el Gobierno en torno y sobre la zona de 42.000 km2 no son negociables con la insurgencia.
Posteriormente, el comandante del ejército, el general Jorge Mora, dijo que sus tropas están preparadas “para cualquier acción que se pueda presentar en los próximos días” contra las FARC. Agencia AFP