Para Alfredo Guevara, uno de los encargados de defender la posición de los Familiares de Desaparecidos, es “realmente un escandalo ético y moral que quien es amigo íntimo del general Juan Pablo Saá presida la audiencia de los Juicios por la Verdad”.
Saá, fue la máxima autoridad del Ejército en Mendoza desde diciembre del ‘77 hasta comienzos del ‘79. Se desempeñó como comandante de la VIII Brigada de Infantería de Montaña.
En ese período de mandato se produjeron 21 desapariciones en la subzona 33 (Mendoza, San Juan y San Luis) que, se cree, estuvieron vinculadas con lo que el Proceso llamó “Lucha antisubversiva”.
En una indagatoria del 26 de mayo de 1987, realizada en el Poder Judicial de la Nación, Saá reconoció que él era el único que podía dar órdenes a la policía.
El miércoles 21 de marzo declaró en la Cámara Federal de Apelaciones (Mendoza) en los denominados Juicios por la Verdad, frente al juez Miret, de quien, según la denuncia, es amigo.
En esa oportunidad Saá negó haber tenido conocimiento sobre la existencia de centros clandestinos de detención.
El 14 de abril, la Agrupación Hijos, junto a otras entidades de Derechos Humanos, realizaron un escrache frente a su casa ubicada en Perito Moreno de Godoy Cruz, a la que asistieron más de 400 personas.
Señalan que años atrás el juez Miret se abstuvo de participar en una causa que pesaba sobre el ex titular de la Octava Brigada de Infantería de Montaña.
La estrategia del ex ministro se basará en intentar su defensa aduciendo que es “persecución contra el gobierno anterior”.