Crecen en Mendoza los partos por cesárea

En los hospitales públicos llegan al 22 % de los nacimientos y en las clínicas privadas esa cifra se duplica. Las obras sociales se quejan porque creen que en algunos casos no están clínicamente justificadas.

Edición Impresa: domingo, 11 de noviembre de 2001

Marina Walker mwalker@ciudad.com.ar

En 1960, apenas el 5 por ciento de los niños latinoamericanos nacía por cesárea. Desde entonces esta curva no dejó de subir en todo el mundo. Mendoza no es la excepción, sobre todo en el ámbito de la salud privada. Según los especialistas, el hecho no sería relevante de no ser porque un alto porcentaje de esas intervenciones no estarían justificadas clínicamente.

Los números ayudan a entender. En la última década en Mendoza se duplicó el número de cesáreas en el hospital público: hoy representan el 22 por ciento de los nacimientos. Este índice parece razonable si se lo compara con los de los sanatorios privados, donde las intervenciones quirúrgicas oscilan entre el 35 y el 50 por ciento sobre el total de partos. En las principales maternidades particulares de Mendoza uno de cada dos niños nace por cesárea.

La Organización Mundial de la Salud considera injustificado que terminen en cesárea más de un 15 por ciento de los embarazos. Sin embargo, las considera sobradamente justificadas en personas diabéticas, hipertensas o con alteraciones en el crecimiento del bebé.

“Los índices de cesáreas en los hospitales públicos son altos, pero más aceptables que en el sector privado. Nos consta que un buen porcentaje no tiene indicación clínica”, remarcó el director de Maternidad e Infancia, Carlos Cardello. Para el funcionario, históricamente ha sido casi nulo el control del Estado sobre las maternidades privadas.

De todos modos, los números no grafican la complejidad del problema. “Muchas veces inciden las exigencias laborales, la falta de educación y las presiones sociales y legales. Las madres cambian un nacimiento natural por los sesenta minutos de una operación”, explica Marta Molina, a cargo del área de Clínica Obstétrica de la facultad de Medicina de la UNCuyo, y de la gerencia asistencial del hospital Lagomaggiore.

Una marcada tendencia por parte de las mujeres a pedir que se les practique cesárea aún cuando no la necesitan, el temor de los médicos a los juicios por mala praxis, el aumento en la edad promedio de las primerizas y el mayor impacto de la fecundación asistida son algunas de las razones que confluyen a la hora de explicar el por qué del aumento de las cesáreas.

Públicos versus privados

El debate está instalado en Mendoza. El sector público expone con cierto orgullo sus estadísticas frente a las clínicas privadas. Éstas, a su vez, argumentan que el mayor número de cesáreas les garantiza óptimos resultados en la salud del recién nacido. Y desafían a los hospitales a mostrar sus indicadores de mortalidad neonatal y materna.

En el medio están las obras sociales y medicinas prepagas que no parecen muy dispuestas a seguir tolerando “cesáreas injustificadas”. Aunque los honorarios médicos para un parto y una cesárea son los mismos, los costos generales de la última son más elevados e impactan en los números de las mutuales. OSDE, Damsu y Medifé son algunas de las obras sociales que han realizado auditorías para bajar la tasa de partos de este tipo.

Desde las mutuales no alcanzan a comprender por qué en las clínicas se realizan el doble de las cesáreas que en los hospitales estatales, cuando las mujeres que se atienden allí o en los centros de salud no reciben ni por asomo los controles de que gozan las mamás del sector privado.

Los médicos de las clínicas niegan que se trate de conveniencias económicas o de comodidad del profesional. “A mí no me conviene una cesárea. Tengo que venir más veces al hospital y gano lo mismo. Nuestros criterios son estrictamente médicos y también tienen que ver con la decisión de la mujer, que cada vez más pide cesárea”, explicó Héctor Andrewartha, obstetra del Hospital Español, la maternidad privada más importante de Mendoza, donde la mitad de los nacimientos son con intervención quirúrgica.

Hay factores que explican las diferencias. El sector estatal se rige por un estricto protocolo, donde se tipifican los casos específicos que demandan una operación. En las clínicas privadas, en cambio, los médicos suelen seguir su propio criterio, consensuado con el de otros colegas.

“No tomamos riesgos. Ante la mínima complicación se recurre a la cesárea para evitar daños en el bebé o la madre. Casi no hacemos fórceps, por ejemplo, algo que en el hospital público es frecuente”, explicó Daniel Coria, director médico de la Clínica Santa Rosa, donde los índices de cesáreas también rozan el 50 por ciento.

Los riesgos

La cesárea es una intervención quirúrgica que implica ciertos riesgos para la salud de la madre y el bebé. La infección, la hemorragia posterior a la operación, la lesión de tejidos vecinos y el riesgo propio de la anestesia, son algunas de las posibles complicaciones.

De ahí que en el hospital público haya una fuerte determinación a impulsar el parto vaginal, incluso cuando existe una cesárea previa. “Es un mito económico realizar cesáreas sólo porque hay un antecedente en la mujer”, explicó Molina.

Los privados, en cambio, no se exponen. “Ante el juez es más fácil justificar por qué se hizo una cesárea que por qué no se hizo”, dijo Eduardo Domínguez, obstetra, coordinador del Centro de Salud Reproductiva y Sexual de la OSEP.

Por lo bajo, los médicos de los centros privados dicen que las diferencias con el hospital público tienen que ver con la escasa relación médico-paciente y las responsabilidades por lo que ocurra se diluyen en el “Estado”. “La mujer pasa de mano en mano, la atiende la partera y si el bebé no sale con una técnica se prueba con otra” , explican.

El Lagomaggiore tiene la segunda maternidad del país. Allí nacen 7.200 niños por año, y si bien muchos de los partos son de riesgo -por las condiciones sociales de las mujeres- la tasa de cesáreas es del 22 por ciento. El mayor número de muertes maternas no se produce por complicaciones en el parto sino por abortos autoinducidos.
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