El autor de Buena presencia, Víctor Winer, junto al director de El Enko, Juan Cristóbal, y parte del grupo.
Después de Luna de miel en Hiroshima, los “enkos” continuan capitalizando la dramaturgia de Víctor Winer. Actualmente se encuentran dándole forma a lo que será en marzo un ciclo denominado Del Aconcagua al Obelisco. Todo surgió de una idea de su director, Juan Cristóbal: “vamos a llevar teatro hecho en Mendoza a Buenos Aires”.
Aunque tal vez el nombre del ciclo (para ostentar rigor geográfico) debería haber mencionado también algún sitio distintivo de Chile, y el lector se preguntará por qué... El Enko (para quienes no los conocen) fue la compañía teatral que en el ‘99 ganó la Fiesta Provincial del Teatro con El Coordinador, del chileno Benjamín Galemiri. La propuesta a realizar en marzo unirá entonces esta obra a la de Winer: Buena Presencia. De este modo uno más uno sumará tres. Ya que según el dramaturgo porteño “la suma de estas obras dará un tercer concepto”. Esta propuesta innovadora, (que ensamblará textos de Chile y Argentina) tendrá como escenario el 16 de marzo del 2001 al teatro under porteño Anfitrión.
- ¿Qué puntos de contacto tienen estas obras distanciadas temporal y espacialmente?
- Juan (Cristóbal) propuso trasladar el escenario de mi obra Buena Presencia (situada originalmente en una oficina) a un ascensor, que es el mismo espacio en el que se desarrolla El Coordinador, la obra de Galemiri. La idea resultante será una metáfora del subdesarrollo: dos países atrapados en un entrepiso.
- ¿Cuál es su opinión -desde el lugar de uno de los autores- respecto de esta unión?
- Escribí esta obra sin imaginarme que alguien luego iba a encastrarla a la de otro autor. Me sorprende este abisagramiento de los textos. Además es curioso, ya que no conozco a Galemiri. Creo que va a ser muy enriquecedor, ya que en Buenos Aires el teatro chileno es muy poco conocido. Poder generar este encuentro es un gran desafío.
- ¿Cuáles son los tópicos principales de esta propuesta?
- Las obras dejan entrever los temas de la polarización del poder y de la manipulación de la que son víctimas nuestros países latinoamericanos, por los del primer mundo. Se hace referencia a nuestros destinos trágicos, que no lo son como producto del azar sino que son consecuencia de las políticas de los poderosos.
El encargado de la dirección y puesta en escena, Juan Cristóbal, comenta: “encontré en estas obras personajes muy parecidos... la misma temática social y conflictos similares. Esto va a ser como la continuación de El coordinador, por eso elegí el mismo ámbito espacial y los mismos personajes”.
Mendoza era tal vez el nexo natural entre la dramaturgia porteña y santiaguina y El Enko se hará cargo de consumar la unión en un ciclo original que llegará a los escenarios mendocinos entrado el próximo año.
Natalia Páez
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