Porque su lenguaje es portador de múltiples significados, que, de ser posible trabajarlos, contribuyen a afianzar y mejorar la capacidad discursiva de los alumnos, haciéndolos partícipes de verdaderas situaciones de comunicación.
Porque favorecen aprendizajes múltiples.
Porque es imposible descalificarlos y considerar que la lectura sólo debe estar circunscripta a lo escrito para considerarse alfabetizado, cuando, en realidad, es conveniente promover la alfabetización en todos los lenguajes posibles, incluso el mediático.
Porque enseñar los medios implica acercarse al modo en que la información se produce, quiénes lo hacen, cuál es su función social, cómo representan a los diversos sectores que aparecen, reflexionar acerca de cuál es la responsabilidad de los medios hacia la gente y cuáles los derechos que tenemos como consumidores de medios.
Utilizar el diario en clase implica aplicar una metodología activa que permite que la escuela sea un espacio de reflexión de las problemáticas del entorno próximo o lejano.
La actualidad en el aula conlleva trabajar con lo incierto, lo polémico y lo controversial.
Analizar y producir mensajes mediáticos con los alumnos representa también una posibilidad de tomar distancia y reflexionar grupalmente acerca de las formas en que se comunica nuestra sociedad y los valores que se promueven.
Intentar adentrarnos en esta problemática, todo lo lento y sencillo pero sistemático y paulatinamente que podamos, es nuestra meta.
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