• Jueves, 22 de enero de 2015
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Violencia psicológica, golpe certero a la autoestima

El maltrato no sólo puede ser físico, sino a través de manipulaciones que desde todo ámbito hacen mella en la mujer.

Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

“Nunca imaginé que cuando me separara iba a transformarme en una mujer completamente diferente, y hasta descubrir aspectos que desconocía en mí en todo ámbito. Es increíble cómo la imagen que tenía de mí misma, se transformó con el tiempo y la terapia en un espejo donde ya no me pude mirar más”.

De esta manera, Eugenia, una reciente recibida abogada cuenta parte de su percepción y cambio, que se dio con el tiempo, luego de separarse de su pareja de cinco años. “En mi caso, la violencia fue siempre psicológica, nunca física, pero es igual de importante, y se nutren de alguna manera. Recuerdo que llegó un momento en que se me hizo insostenible sentirme tan ínfima, torpe e insignificante como mi ex pareja me había hecho creer que era. Por suerte tengo buenos amigos y pude pedir ayuda para reencontrarme con mi autoestima”.

Pero la denominada violencia psicológica no es privativa del ámbito hogareño, se ejerce y expande también a lo social, mediático e institucional. El delgado hilo “naturalizado” hace que sea más complejo poder apreciarla.

La socióloga Silvina Anfuso (jefa del departamento de Mujer y Equidad de la Municipalidad de Godoy Cruz) analiza la problemática.

“Sutilezas” letales

Como una gota que no cesa y apunta siempre al mismo lugar, de esta manera la violencia ejercida desde lo psicológico en cualquier mujer, destruye su autoestima y autonomía. Es fundamental tener claro que este tipo de violencia tiene la característica de ser sostenida en el tiempo, dándose una agresión psíquica cuando el comportamiento de un individuo atenta contra la dignidad de otro, no sólo en el ámbito privado, sino en todos los ámbitos. Como explica la socióloga Silvina Anfuso: “tanto la violencia física, como la sexual o patrimonial, de alguna manera vienen tomadas de la mano de la violencia psicológica; es decir que esta última es parte de la violencia física, sexual y económica y también antecede de alguna forma a las mismas”.

-¿Cuál es la base de la violencia psicológica hacia la mujer?

- Tiene que ver con lograr la desvalorización de ella, y materializar la misma, es decir hacerla sentir que  “vale menos” y a partir de esto,  utilizar estrategias que podríamos llamar “sutiles” y que se pueden ver en la práctica. ¿Ejemplos? las descalificaciones, la ridiculización, los desprecios, insultos, amenazas, el juzgamiento, no tener en cuenta las creencias de ningún tipo a las que adhiera la otra persona y hasta  exigirle (en caso de la violencia psicológica en una pareja) mantener relaciones sexuales aunque la mujer no tenga ganas). Se suma el bloqueo social que implica generarle a la persona cierto aislamiento respecto a las relaciones sociales que tiene desde hace tiempo, ya sea familia, amigos, o grupo de interés.

- ¿Estas actitudes del agresor terminan en lo físico siempre?

- No siempre. Pero la violencia psicológica, aunque no termine en la física sí funciona como una forma de “disciplinamiento más”, que tiene que ver con el ejercicio de la autoridad y la legitimidad de la posición de ese varón en tanto “ordenador de la relación, vida y deseos de la mujer”.Ahí incluso, se siente con la legitimidad de acudir a la violencia física para lograr este disciplinamiento y “dominación”.

- Pero el ataque al mundo femenino traspasa las fronteras privadas...

- No es privativo de esa frontera. Se trata de un proceso que se puede ejercer de manera individual, pero  también social, es decir si lo puede llevar a cabo una pareja es porque hay cierto consenso social que legitima esta práctica, que definitivamente va en detrimento de la autonomía de lo femenino.

Los cuerpos de las mujeres, tan sexuados difundidos en medios diversos de comunicación, por ejemplo, son mensajes que terminan reduciéndolas a objetos que tienen que estar “disponibles” para el consumo de un otro, y en esta despersonalización de las mujeres es donde se da también la violencia hacia lo femenino. Pero no sólo sucede en los medios, también puede verse en instituciones garantes del derecho, que frente a alguna situación que afecta a la familia, exigen a la mujer, en tanto madre, muchas más responsabilidades  respecto a los hijos que a un papá; naturalizando el hecho de que es ella quien tiene que garantizar el bienestar de los niños, desligando de ciertas responsabilidades a los padres. 

- ¿Cual sería el inicio del cambio que podría proponerse desde la mujer misma?

- Tenemos que confiar un poco más en las palabras de las otras mujeres. Se trata de desarrollar un concepto de solidaridad entre el género y para eso hay que empezar a construir esas relaciones solidarias, basándose en la empatía femenina, para luego cada quien, pueda construir caminos de cambio. Desde lo institucional deben existir recursos y capacitación sobre todo de las asimetrías de género existentes, traducidas en formas de violencia  en todos los ámbitos, respecto a las posibilidades y deseos. Por último, la profundización del debate abierto en los medios  en materia de género, sería muy importante que pudiera lograrse. Son todos puntos que confluyen a generar los motores de cambio que tanto cuesta poder poner en marcha, de manera integral.