Aniversario Viernes, 18 de octubre de 2013 | Edición impresa

Una "vieja" lectura

La sociedad mendocina ha crecido mucho en los últimos años y esto recrea una diversidad abundante de cosmovisiones, de patrones distintos, de prácticas diferenciadas. Siendo que es "caracterizada" como conservadora, yo pienso que esto no es del todo así.

Por Por Leandro Hidalgo/ Sociólogo

 

Uno puede recorrer ciertas calles, ciertos barrios de la provincia, y reconocer formas más bien tradicionales, familias paternalistas. Existe, incluso, la construcción de una imagen de "buen sol y buen vino", la acequia, el Parque y los árboles. El tema está en reconocer la diversidad, las grandes capas que pugnan por una visión más ampliada del espacio; las formas culturales y artísticas que están al tanto y a la altura de lo que pasa en cualquiera de los centros que esa otra sociedad admira y ve por tele.

Yo veo una mixtura, aunque nos forjen una imagen vendimial, de estampita benevolente, tal vez "vieja", de nosotros mismos. La manera de ser de los habitantes de una ciudad montañesa tiene sus características: el clima, la pesadez del verano, los inviernos duros, a veces con nieve, influyen en la estructura social.

La metáfora de la montaña que encierra una comunidad, la que posteriormente se cierra sobre sí misma y después de modo personal, pero eso no la hace decididamente conservadora, liberal o individualista, sino callada o más "callada" que Buenos Aires, por ejemplo.

Son clichés que se van transformando con el paso de los años y que empiezan a funcionar en el imaginario de un modo explícito. Cuando se le pregunta a la gente de Mendoza cómo es Mendoza, dice conservadora, impuntal, etc. Y no habla de algunos intelectos avezados, de los artistas que traman una cantidad de obras singulares, de una cultura renovada, de alguna brillantez que puedan tener delante de sus narices o a la vuelta de su casa, pero siguen aduciendo a los motes canónicos de lo que somos.

Yo pienso que la posmodernidad teje una calza híbrida, resignifica los objetos que vienen de otras costumbres, les asigna un lugar nuevo dentro de la estructura, y entonces la lectura de la "sociedad mendocina" ya no puede ser la misma que hace veinte años. Por eso, creo que la impuntualidad no es sólo mendocina. Así se catalogan en otras regiones también.