Escribe el Lector Martes, 21 de marzo de 2017 | Edición impresa

Tren y tranvía

En Los Andes del 19-01-17, p A5, la nota Debates: desguace ferroviario... plantea con valentía la progresiva eliminación de los servicios ferroviarios y el avance de la especulación inmobiliaria y política sobre los terrenos del Ferrocarril. Mediante diferentes ocupaciones finalmente legalizadas, esos bienes terminan graciosamente cedidos para usos privados. Cito: “El objetivo final es el desguace ferroviario total y definitivo”. 

Al respecto, llama la atención la ausencia de la Provincia en estos temas que se discuten entre la Nación y los municipios, al punto de no emitir opinión ni plantear directrices sobre el uso y destino de esos espacios de valor estratégico indudable.

Por fortuna, si se cumple lo anunciado, se renovarán los tendidos del FCGSM para recuperar los servicios de carga, algo indispensable para salir del marasmo económico en lo que respecta al transporte, hoy en crisis por la saturación de la red viaria y los costos excesivos de los fletes. El colapso del tránsito automotor en la ruta internacional a Chile es la más patética evidencia. La preservación de los espacios pertenecientes al Ferrocarril Trasandino es por lo tanto crucial.

Pero además, la saturación vehicular, el ahogo y parálisis que se experimenta ante un espacio público cada vez más estrecho se verifica por igual en caminos y calles urbanas en todo el Gran Mendoza.

Los conceptos de la nota que comento denotan la preocupación de un ciudadano comprometido con el bien público.

Por el contrario, no comparto los conceptos vertidos por el arquitecto J. L. Clément relativos al Metrotranvía. Me parece, inclusive, que contradicen su visión acerca de las virtudes del tren.

Justamente, la construcción del Metrotranvía supuso asegurar para el transporte público la traza urbana de los ferrocarriles, que desaparecía por usurpaciones y diversas formas de apropiación del patrimonio ferroviario.

El Metrotranvía ha aportado una solución no contaminante a las acuciantes necesidades de transporte del área metropolitana, ha significado un desarrollo y mejora muy positivos de los sectores que atraviesa. Cualquiera puede verificar el cambio en las áreas que cubre, que presentaban un evidente deterioro en la calidad edilicia y ambiental.

También produjo un inmediato ordenamiento del tránsito que cruza la calle Belgrano de ciudad y a todo lo largo de su recorrido. Su presencia reforzó la existencia del Ferrocarril Belgrano cargas, cuyas trazas también están constantemente amenazadas de desaparición ante la avidez por los espacios que ocupa.

Los tranvías urbanos corren por las calles allí donde existen, precisamente en algunas de las mejores, más bellas y modernas ciudades como Amsterdam, Milán, Ginebra y tantas otras que en los últimos años los incorporaron como parte de las políticas de desarrollo, recuperación y mejora urbana.

 

Rosa T. Guaycochea de Onofri - Ex catedrática UNC y UMza