Presunto asesino millonario arriesga condena a muerte

Robert Durst, cuya participación en tres asesinatos quedó al descubierto en un documental de HBO, finalmente fue acusado de homicidio en primer grado, un delito que -de ser hallado culpable- conlleva la pena de muerte.

Presunto asesino millonario arriesga condena a muerte
Presunto asesino millonario arriesga condena a muerte

El millonario Robert Durst, cuya participación en tres asesinatos quedó al descubierto en un documental de HBO, finalmente fue acusado de homicidio en primer grado, un delito que -de ser hallado culpable- conlleva la pena de muerte.

Heredero de una dinastía inmobiliaria de Nueva York, con una fortuna estimada en 4.000 millones de dólares, Durst supuestamente mató a su esposa primero y a su asistente, Susan Berman, después, cuando ésta se aprestaba a declarar ante la policía por la desaparición de la mujer de su jefe.

Durst, de 71 años, fue arrestado el fin de semana pasado en un hotel de Nueva Orleans el día anterior a que se transmitiera, el domingo, el último episodio del documental, donde un micrófono registra el momento en el que el empresario de bienes raíces neoyorquino hace una autoconfesión, al hablar consigo mismo en voz alta: “Ya está. Te atraparon. ¿Qué demonios hice? Matarlos a todos por supuesto”.

Testigo asesinada

El millonario aceptó el lunes que se lo enjuicie por el homicidio de Susan Berman, quien lo había defendido públicamente tras la desaparición de la esposa. La muerte de Berman, quien en ese momento era testigo de la justicia, es considerada un homicidio premeditado que se pena con la muerte o la cadena perpetua.

Las autoridades de Nueva Orleans también iniciaron un procedimiento judicial en su contra por haber encontrado en su habitación de hotel un arma calibre 38 y marihuana.

Cuando los realizadores del documental del canal HBO sobre su vida -The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst (La Maldición: La vida y muerte de Robert Durst)- le presentaron nuevas pruebas de su vinculación con tres homicidios, el apesadumbrado magnate parpadeó, eructó de manera extraña, se jaló una oreja y descansó brevemente su cabeza sobre sus manos, para finalmente negar que fuera el asesino.

Después se retiró de la tensa entrevista y se dirigió al cuarto de baño, pero llevaba encendido el micrófono que captó las palabras que dijo a solas y que grabó el equipo de producción.
Juristas aseguran que las palabras que el magnate dijo en el baño y que fueron grabadas podrían convertirse en una prueba crucial.

“Cualquier declaración que haga un acusado y que los fiscales deseen usar en contra de él pueden usarla en contra de él”', dijo Andrea Roth, profesora de derecho en la Universidad de California, en Berkeley. “Aun si esa declaración está incompleta e incluso en el contexto que lo haga parecer como culpable”, explicó.

Kerry Lawrence, una abogada defensora en el condado de Westchester County, en Nueva York, dijo que los abogados de Durst tendrán que intentar explicar los comentarios del empresario, quizás calificándolos de broma.

Coartada: una broma

“Los fiscales podrían argumentar que fue un momento sincero de autorreflexión, y él creo que argumentará que sabía que estaba siendo grabado, y que eso fue o bien una broma y estaba siendo gracioso o sarcástico o que estaba siendo provocador”, dijo Lawrence. “No creo que sea una prueba determinante”.

Desde tiempo atrás, las autoridades sospechaban que este hombre, conocido por sus excentricidades, estaba involucrado en el homicidio en 2000 de Susan Berman, hija de un mafioso de Las Vegas, hallada con una bala en la cabeza en su casa en Beverly Hills, en Los Angeles. Pero nunca pudieron probarle nada.

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