Fincas Sábado, 10 de junio de 2017 | Edición impresa

Preocupa la situación del sector olivícola en Mendoza

Si bien esta temporada fue menos lluviosa que la anterior, los productores están abandonando la producción por los altos costos internos y el componente impositivo. En el mercado externo, Brasil bajó su demanda y su mercado fue invadido por el aceite espa

Por Redacción LA

Desde la televisión de los años 80, ahí estaba Clemente una aceituna sin brazos, con personalidad propia y alma futbolera. Ese personaje que inmortalizó el dibujante Caloi no le hicieron falta brazos para promover a sus pares, las aceitunas y de alguna manera al prestigiado aceite de oliva. Eran los años de gloria de las aceiteras de Mendoza.  

El olivo sentaba su presencia productiva en la provincia con miles de hectáreas, y una robusta industria local vendiendo a diferentes mercados. 

El último censo que data del 2010 delimita en 20 mil las hectáreas productivas para la aceituna en Mendoza y sus dos destinos comerciales: consumo en fresco y aceite de oliva. En la actualidad, entre los hombres del sector son pocos los que se animan a confesar tan abiertamente el volumen de producción de la aceituna pero se sabe está muy lejos de sus años dorados.

El empresario olivícola, Marcos López, de la firma Lam estimó que la actual cosecha está lejos de ser récord y que si bien calcula que en la provincia debe haber 15 mil hectáreas productivas, también es cierto que muchos paños de tierra fueron abandonados.  

¿Motivos? diferimientos impositivos en favor de otras provincias, el atraso cambiario, los altos costos de insumos y los jornales de los empleados están minando el ánimo de los hombres del sector y la tan mentada inversión no aparece para elevar rindes y calidades. 

En realidad, el negocio del sector está dado en la exportación de aceite de oliva y de la aceituna en fresco. El principal cliente es Brasil básicamente por ser un país que  no posee, según el empresario  olivícola Rodolfo Vargas Arizu  producción local.    

“Brasil históricamente nos ha comprado, pero con tantas complicaciones internas que posee, su demanda ha caído. También es cierto que el mercado brasileño ha sido invadido por los aceite de oliva de España e Italia que ingresan a ese país con 50% de subsidio. Frente a ésa situación es muy difícil competir”, explicó Arizu. 

Además en el escenario internacional el precio tuvo sus variaciones; desde el año 2008 el aceite de oliva estaba fijado en 4500 dólares la tonelada luego bajó a 2500 dólares para después recuperar su valor. “Pero nosotros no tenemos volumen”, señaló Arbizu.  

Lo cierto es que más allá de las apreciaciones particulares, desde el sector afirman que la producción de la aceituna en la provincia, éste año seguirá su derrotero trazado en lo comercial: entre un 70 y 80 por ciento en su variable de mesa o aceite será vendido a Estados Unidos, España y en mucho menor medida a Brasil.

 

 

En el país

En el frente interno tampoco el panorama comercial es sencillo, desde el año 2008, comenzaron a sentirse la retención a las exportaciones. “Ahora estamos intentando que haya un reintegro a la exportación. Por diferimiento impositivo y promoción industrial perdimos nuestra posición competitiva”, detalla el empresario

Este año Arizu opina que el mercado interno será el que absorberá la producción local y muy poco quedará para vender a otros países.

Esta temporada por la aceituna de mesa se está cobrando lo mismo que el año pasado, a unos 50 o 60 centavos de dólar por kilo, pero los ingresos en pesos del productor casi no crecieron debido a la estabilidad de la divisa.

De acuerdo a Mario Bustos Carra de la Cámara de Exportadores de Cuyo, los valores de conservas  es de $ 8 el kilo que puede variar según la variedad y la fábrica.  

En tanto si la aceituna está destinada hacia aceite, su kilo se lo paga en la actualidad a $ 5. “Pero puede levantar el precio según los rindes de la producción”, explicó Carra. 

En el caso de la empresa Isgro Antonio y Compañía, sus aceitunas en fresco éste año se pagan a precios muy similares a la temporada pasada; $ 10 el kilo en fresco para elaborar en granel o en balde. En tanto el año pasado el precio fue de $ 8 el kilo para productor.

Desde la visión particular del empresario López el precio de venta responde a dos factores fundamentales: en el caso de mesa importa su tamaño, en otras palabras su calibre. En cambio en el caso de las aceitunas con destino aceite, cuenta su rendimiento. 

Este año la nota distintiva es hacia la baja. “Un promedio es de 7 kilos de aceituna para extraer un litro de aceite, en algunos casos es del 15%, pero el promedio de porcentaje es de 13,5 el porcentaje de aceite por kilo de aceituna por lo cual es bajo”, detalló López. En otras palabras si el año pasado se necesitaron 7 kilos de aceituna por un litro de aceite, esta temporada ha sido inferior y se ha necesitado 8 kilos y medio de aceituna para tener aceite.  

 

 

Los otros valores

Tierra adentro el jornal de  un cosechador de aceituna oscila, según Arizu entre los $ 600 y $ 800 por día. “Todo depende de cómo están las plantas con su carga”, explica el empresario. Está claro a menor carga de la fruta, la cosecha es más cara. Y no es un detalle menor, ya que el 50% del valor de la aceituna se lo lleva la cosecha.  

Un buen trabajador puede llenar de 25 a 30 cajones de 20 kilos de fruta cada jornada. Por eso se necesitan más o menos 20 jornales por cada hectárea. En la soja, apenas 0,5.

A su vez para la aceituna, la cosecha mecanizada tampoco luce atractiva.

“Los árboles se hace muy grandes y los vibradores no funcionan bien. Además hay que preparar las plantas. En éste cultivo no funciona la cosecha de máquinas”, detalló Arizu.  

El atraso cambiario hace que los 60 centavos de dólar que se paga por kilo, tampoco les signifique una ecuación atractiva para los hombres del sector. 

De cualquier manera hay análisis más optimistas como el que expone Mario Bustos Carra de la Cámara de Exportadores de Cuyo.”No hemos tenido un año muy lluvioso lo cual ha sido positivo para la fruta, yo calculo que tenemos un 25% más de rinde en la provincia con respecto al año pasado”, afirma en solitario. 

La estadística es por cálculo, y tanteo ya que desde el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) no poseen ni datos ni previsiones de la producción para la presente temporada de cosecha que terminará en la primera quincena de julio en la provincia. 

Sí hay más números a nivel nacional y hay otras provincias como La Rioja donde la cosecha con sus contrastes espera un récord productivo de 180 mil toneladas, con supremacía de las nuevas variedades, lo que ocupó a unas 10 mil personas para la recolección manual de las variedades para mesa. 

El éxodo de productores olivícolas también se hace sentir en aquellos paños de tierra. 

Para tomar en cuenta hace unos meses, pare evitar que muchos productores de La Rioja queden fuera del sector, el Ministerio de Planeamiento e Industria de ésa provincia puso en marcha un “cluster”, un espacio multisectorial para plantear políticas que apuntales esta actividad, una de las pocas fuentes de ingresos genuinos que tiene esa provincia de 300.000 habitantes.

El responsable de esa cartera, Rubén Galleguillo, dijo que ese trabajo conjunto permitirá ganar una competitividad sistémica que evite tan alta dependencia hacia variables, como el tipo de cambio, que no pueden ser administradas por los propios riojanos. En tanto en Mendoza, los hombres del sector esperan y gestionan los reintegros a las exportaciones que aún no se cristalizan.