• Jueves, 11 de diciembre de 2014
  • Edición impresa

Lavalle avanza sobre su ordenamiento territorial

La comuna dio a conocer las conclusiones parciales de un trabajo elaborado en forma interdisciplinaria. Participan foros vecinales.

Miguel Títiro - mtitiro@losandes.com.ar
Ver galería
imagen

(Archivo / Los Andes)

En el marco de la Ley Provincial de Ordenamiento Territorial, N°  8051, está previsto que los departamentos inicien también las consultas para establecer sus prioridades en materia de planificación y crecimiento.

Lavalle ha empezado a trabajar en ese sentido y ya lleva realizados diversos foros, cuyos resultados serán presentados a fines del año próximo.

Uno de los problemas que han sido planteados por los productores agrícolas, es el tema de la rentabilidad de la tierra. Los agricultores sostienen que con la rentabilidad actual esperan del Estado otras condiciones para competir con el negocio inmobiliario, porque de otra forma les va a convenir vender sus tierras para construir barrios. Esto, según el municipio, se presenta más en el pequeño productor de 4 a 10 hectáreas. Éstas son algunas de las conclusiones provisorias del trabajo, que fueron anunciadas por el secretario de Obras, Rolando Romera y Claudio Díaz, coordinador de Ordenamiento Territorial.

El agua

Hay que señalar que en la jurisdicción del oasis lavallino, 3% de su territorio, vive 88% de la población, y el resto, 12%, en el secano norteño. En el proceso de investigación surge también el delicado asunto del agua.

"Necesitamos -sostienen los funcionarios- a ciencia cierta conocer qué cantidad de agua de riego disponemos, y para eso hay que trabajar con la provincia y el balance hídrico que elabora Irrigación". Hoy este aspecto no es conocido, salvo por aproximación. El municipio y la comunidad quieren establecer qué cantidad de caudales estarán disponibles para la producción y lo mismo para el consumo humano y, de esa forma, determinar si está bien lo que se está produciendo actualmente o se debe diversificar.

Un trabajo que ha hecho punta es la identificación (junto con Irrigación) de las parcelas con derecho de riego y las que no lo poseen. A esa medición se le anexa la cantidad de pozos de riego que tiene el departamento. De esa manera se aspira a decir, en un futuro mediato, qué terrenos son cultivables y cuáles no.

Por ejemplo, en la ruta 24, que es un eje de conexión con el Gran Mendoza (una de las entradas al departamento), surge que hay un área muy importante sin derecho de riego y con servicios (ruta, agua, gas). "Esto nos dice -explicó el secretario Romera- que allí hay una zona sin líquido para regar y, por lo tanto, se puede planificar el crecimiento urbanístico hacia ese sector".

En cambio, en la ruta 34 (unión de la ruta nacional 40 con la plaza), la totalidad de los terrenos que dan a la cinta asfáltica tienen derecho de riego. En lo que concierne al líquido para beber, el departamento se surte de agua subterránea, que a la larga puede tener inconvenientes de calidad, según los especialistas. Por eso, el Ejecutivo municipal ha pedido disponer de agua superficial (de río con canalización). En este sentido, será de mucho valor para esta parte del territorio la ejecución de la planta potabilizadora de La Pega (al sur, en el límite con Guaymallén), que es una de las 46 obras previstas por el plan de reconversión y mejoras del canal Cacique Guaymallén, anunciado recientemente por Irrigación. Ese trabajo tiene un costo estimado de 40 millones de pesos.  

Una determinación que va surgiendo en el trabajo y que conformará una primera etapa, es cuidar los centros productivos establecidos del avance de los centros urbanos en expansión. "Es la problemática que tiene gran parte del Gran Mendoza. En nuestra realidad tenemos que evitar que un terreno productivo sea vendido para lotearse y hacer viviendas. Lo que busca el plan es ordenar este tipo de cosas", comentó Díaz.

Otro de los aspectos que están analizando en el municipio es la posibilidad de que Lavalle se convierta en el cinturón productivo del Gran Mendoza y por eso quieren proteger las áreas cultivables y saber, además, qué pueden producir, por ejemplo, verdura de hoja, hortalizas y vid.