• Viernes, 8 de septiembre de 2017
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La Sinfónica toma la escena

En la tercera fecha del ciclo “Teatro y música”, la Sinfónica visita la suite de “El lago de los cisnes” y un concierto para chelo que tendrá como solista al mendocino Matías Longo.

Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

Susan Sarandon toca el chelo. Está más que inspirada: está posesa. Jack Nicholson la seduce, acompañándola transfigurado en el piano. La atracción va creciendo, a la par de la música, y antes de llegar al climax las cuerdas echan chispas. Arden. La madera crepita. Se queman. 

Esta escena de “Las brujas de Eastwick” (1987) es, para muchos, el momento más memorable de la película. La elección del “Concierto para chelo” de Antonín Dvorak para acompañar esta escena de seducción quizás tampoco haya sido algo casual: el chelo, por su cercanía al cuerpo, es la más erótica de las cuerdas frotadas; este concierto, por su historia y por el período en el que fue compuesto, es el más intenso para este instrumento.

Lo interpretará Matías Longo esta noche, en la tercera fecha del ciclo “Teatro y música” de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo, dirigida por Rodolfo Saglimbeni. El flanco teatral lo deja sobre el escenario la suite de un ballet muy conocido: “El lago de los cisnes”, de Piotr Illich Tchaikovsky. 

Pero volvamos al concierto: en tres movimientos, allí podemos encontrar nostalgias que se remontan a la lejana patria de Dvorak y a su primer amor. Es que lo compuso muy lejos de lo que hoy es República Checa: lo hizo en Estados Unidos, de hecho, donde fue director del Conservatorio Nacional de Nueva York por un salario 25 veces mayor al que le pagaban en Praga. 

Mientras que en el resto de sus composiciones de esa época fluyen melodías inspiradas en el folclore norteamericano (como la Sinfonía N° 9 “Nuevo Mundo) en este concierto la brújula apunta a las melodías preconscientes, esas que escuchó de niño. 

Pero atrás del rótulo, hay otra historia: la que une a Dvorak con Josefina, su primer amor, a quien le dedicó sus primeras canciones. Nunca fue correspondido, pero lo curioso del desaire es que terminó casado con la hermana menor de ella...

 

 

Dice la mitología que, ya teniendo esta obra terminada, se enteró de que Josefina había fallecido; en un brote de musas y nostalgias reemplazó el final que había escrito por otro nuevo, donde cita textualmente una de las canciones que le había dedicado alguna vez.

Es el final que escuchamos actualmente, con un una melodía doliente y rezagada: el que hace que Yo-Yo-Ma, con los ojos empapados, mire al cielo emocionado; el que siempre pone a prueba el pulso interpretativo del solista. 

 

Sobre el solista invitado

Matías Longo nació en Mendoza en 1988. Comenzó sus estudios de chelo a temprana edad. con Néstor Longo, con quien los continúa actualmente. Fue becario del Camping Musical Bariloche. Participó del “Encuentro Juvenil Música Para Todos” en el que se desempeñó como primer chelo de la orquesta. Se ha perfeccionado con reconocidos maestros como Eduardo Vasallo, Claudio Santos, Enrique Maltz, Micha Haran y Myriam Santucci, entre otros.

Obtuvo el segundo premio del concurso “Nicolás Finoli” realizado en el marco del “Segundo Festival Latinoamericano de Violoncello” en Buenos Aires. Formó parte de la Orquesta Nacional Juvenil Bicentenario. En la actualidad integra la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo y es suplente de solista de la Orquesta Filarmónica de Mendoza. 

Además es contratado por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Se ha desempeñado como solista junto a la Sinfónica bajo la dirección de maestros como Patricio Cobos, Mario Peruso, Jorge Lhez, Mika Eichenholz, Doron Salomon y Stefan Lano.

 

La ficha 

Ciclo “Teatro y música” - Programa III:  “Concierto para violoncello” (Dvorak) y suite de “El lago de los cisnes” (Tchaikovsky). 
Director: Rodolfo Saglimbeni.
Solista: Matías Longo (cello). 
Fecha y hora: Hoy, a las 21.30
Lugar: Nave Universitaria (España y Maza)
Entrada: $140 (general) y $100 (estudiantes y jubilados).