Sociedad Miércoles, 22 de marzo de 2017 | Edición impresa

La grieta del iceberg es del tamaño de Tupungato y Tunuyán juntos

La superficie que se desprenderá de la Antártida tiene unos 5.900 km2. Fue sobrevolado por científicos.

Por DPA

Un grupo de científicos argentinos comprobó que sólo restan unos 20 kilómetros para que una masa de hielo similar a la superficie de Tupungato y Tunuyán juntos o 30 veces superior a la ciudad de Buenos Aires, se desprenda de la Antártida hacia el mar, informaron fuentes oficiales. 

Los científicos del Instituto Antártico Argentino (IAA) sobrevolaron la grieta de hielo, denominada Barrera Larsen C, para registrar y analizar la evolución de la fractura, indicó un informe realizado por el Ministerio de Defensa de Argentina. 

Así pudieron “detectar que restan unos 20 kilómetros de grieta para que la masa de hielo se fracture totalmente y se desprenda hacia el mar”. 

 

 

Según las estimaciones realizadas por el IAA, la superficie que se desprenderá tiene unos 5.900 kilómetros cuadrados, lo que mismo que miden Tupungato y Tunuyán juntos, o unas 30 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires, la Capital Federal. 

El desprendimiento de enormes masas de hielo, dijeron los científicos, alterará el balance de agua en el mar que lo circunda. 

El fenómeno es seguido “con preocupación” por los especialistas, que mencionaron la posibilidad de que la fractura y su evolución estén vinculados “al cambio climático global, aunque aún no hay conclusiones” al respecto, agregaron. 

La grieta de hielo se encuentra unos 500 kilómetros al sur de la base Marambio. 

Los científicos argentinos sobrevolaron la zona durante más de cinco horas y atravesaron el Círculo Polar Antártico. 

En febrero pasado la glacióloga Daniela Jansen, del Instituto Alfred-Wegener de investigación polar y marina (AWI) en Bremerhaven (Alemania), recordó que en 2002 otro iceberg se desprendió de la barrera Larsen C y ésta “siguió resquebrajándose”. 
“Cuanto más hielo se funde en el agua, más aumenta el nivel del mar”, agregó Jansen. 

La experta señaló en su momento que el nuevo iceberg podría desplazarse miles de kilómetros y recorrer la península Antártica primero hacia el norte y luego rumbo al este. 

Es probable que la masa de hielo termine derritiéndose antes de llegar a las islas Georgia del Sur, 1.400 kilómetros al este de la costa argentina, indicó Jansen. 

 

 

 

Ensayan generador eólico en base Marambio

Un generador eólico diseñado con palas que pueden plegarse (como las ramas de una palmera ante los vientos extremos que azotan la base Marambio), comenzó a ser ensayado por el mismo grupo de investigación y desarrollo que instaló paneles solares en la base antártica, para sumar energías renovables no contaminantes como reserva energética. 

Los ingenieros Eduardo Martins Do Vale y Ricardo Bolzi contaron que la idea final del proyecto no sólo es desarrollar un aerogenerador para climas extremos, sino también “instalar un pequeño parque eólico en la base Marambio de cuatro o cinco máquinas” una vez que esté listo el prototipo.
 
“Es algo parecido a lo que hacen las palmeras con sus ramas flexibles”, afirmó Do Vale, jefe de proyecto y diseñador del aerogenerador. 
Por la estructura rugosa del suelo y por estar elevada en una meseta de 200 metros sobre el nivel del mar, la base antártica Marambio tiene viento que no es laminar, como requiere un aerogenerador tradicional, sino arrafagado y turbulento, y que reportó la última semana una velocidad de 120 kilómetros por hora en jornadas en que fue prohibido salir a la intemperie. 

“Con dos máquinas eólicas, se estima que ahorraría 118 tambores de combustible al año y dejaría de emitir 22 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera; proyectándolo a cuatro, estaríamos ahorrando 236 tambores al año y dejaríamos de emitir 44 toneladas de CO2”, estimó Bolzi, asesor técnico del proyecto. 

Los ingenieros razonan que, sobre el total de unos 4.000 tambores de gasoil antártico que consume anualmente Marambio, esos 236 tambores representarían un ahorro de cinco vuelos al actual puente aéreo que trae combustible a la Base, con un avión Hércules que transporta unos 50 tambores por viaje.

Aclaran que no se trata de dejar de tener esos 236 tambores de gasoil antártico para ahorrar plata, sino que se busca que la energía eólica dé a la Base “39 días más de supervivencia sin combustible”. 

En la Antártida, un edificio que no es calefaccionado, se pierde. Los parámetros climáticos promedio de entre 17 grados positivos y 38 grados bajo cero, no son los únicos rigores del clima polar que soporta Marambio, donde el viento puede soplar a 40 nudos y el “mar de nubes” que suele estacionarse sobre la meseta impide ver la pista de poco más de mil metros en la que tiene que posarse el Hércules.

Télam