Estilo Viernes, 17 de febrero de 2017 | Edición impresa

Fernando Cabrera: un orfebre tras el río

El cancionista uruguayo, referente de la música popular en ambos lados del Río de la Plata, se presenta hoy junto a Ana Prada y a los mendocinos de Amarillo en el marco del ciclo “Que el canto se vuelva necesario”.

Por Daniel Arias Fuenzalida - Especial para Estilo

Pueden ser 26 años ó 15 minutos. Un cuarto de siglo: lo que le llevó componer la canción “Buena madera”, desde 1987 (cuando vivía en La Paz, Bolivia) hasta 2013, cuando publicó “Viva la patria”, que es su penúltimo disco, donde la incluye.

Un cuarto de hora: lo que le llevó “El loco”, que compuso en sus comienzos, cerca de los 25 años, cuando estaba en plena combustión creativa, “on fire” (según declaró en una entrevista a La Diaria de Uruguay, su país). 

“Cuando sos joven, no sólo tenés que mostrar, sino también que demostrar, porque estás buscando tu espacio y querés ser aceptado”, expresó en esa misma entrevista Fernando Cabrera. Pero hoy, a los 60 años, la cosa es muy diferente para este uruguayo nacido en Montevideo: es uno de los referentes de la música popular de esta región; su obra, una de las más visitadas. 

O, mejor dicho: sus canciones son un punto de encuentro para esa doble generación, una emergente y otra ya nacida, que tomó sus ritmos a ambos márgenes del Río de la Plata. Ellos son los Drexler, Kevin Johansen y Ana Prada, por ejemplo, con quien hoy actuará en el espacio cultural Julio Le Parc. 

El ciclo que los convoca se dio por llamar, como si proclamara, “Que el canto se vuelva necesario” (continúa hasta el domingo), y los acompaña el dúo  mendocino Amarillo, que forman el guitarrista Andrés Musolino y el percusionista Ernesto Pérez Matta.  

Pero volvamos a Fernando Cabrera, que antes de que en el 2003 la revista Rolling Stone lo pusiera en el terceto de los Mejores Solistas Internacionales del Año junto a Joaquín Sabina y Manu Chao (¡¿Quién era este cancionista ignoto?!), tenía una carrera que había empezado a finales de los ‘70 con grupos como el trío MonTRESvideo y Baldío, antes de emprender su carrera solista en 1984. 

Tres años después grabó con su compatriota Eduardo Mateo un trabajo antológico de la música rioplatense, “Mateo & Cabrera”, donde está su canción “Por ejemplo”. Hoy son 13 sus trabajos, el último “Fernando Cabrera canta Mateo y Darnauchans” (Ayuí / Tacuabé, 2015). Su paso más recordado por Mendoza, quizás, sea el Festival Cantar Opinando del 2010. 

Sin embargo, en el último tiempo su público se ensanchó del otro lado del río, y de éste también. ¿Artista de culto? A esta categoría (de doble filo, algunos pensarán) parecen haberlo ascendido algunos de sus fervientes oyentes-intérpretes.

¿Sus canciones? Muchas resonarán en el oído también, y se destacan por tener una apariencia minimalista (es que juegan con la letra y la melodía contundente, en línea trovadoresca). El charrúa ha explicado reiteradas veces su poética: invita al oyente a completar el armazón musical fragmentado; que se integre, que sea un cómplice de sus mensajes.

Como éste: “Te abracé en la noche, / era un abrazo de despedida, / te ibas de mi vida”, que los NTVG tomaron como bandera, cantándola cada vez que recuerdan a Marcel "Curucha" Curuchet, el tecladista fallecido en 2012. 

O este otro, que escucharán esta noche: la canción “Dulzura distante”, que se la cedió a Ana Prada, quien la popularizó. Y ahora los dos, juntos.

 

La ficha

“Que el canto se vuelva necesario”

Hoy
En el Espacio Cultural Julio Le Parc: Amarillo, Ana Prada y Fernando Cabrera. 

Mañana
En el Espacio Cultural Julio Le Parc: Nahuel Jofré, Carlos Aguirre Trío y Jorge Fandermole. 
En Plaza Francia (San Rafael): Gabo Ferro y Franco Luciani.                         

Domingo: 
En el Espacio Cultural Julio Le Parc: Nosotros dos, Dúo Budini - Marengo y Liliana Herrero.
En Plaza Francia (San Rafael): Juan Falú y Jorge Fandermole.

Todos los días, los recitales comienzan a las 20.30.

Entradas: para el Le Parc, tienen un precio de $30. Para la Plaza Francia, es libre y gratuita.