El cruce Lunes, 9 de enero de 2017 | Edición impresa

El Cruce: la primera columna salió al mando de Cabot

La estrategia del Ejército de los Andes previó la puesta en marcha de 6 columnas para confundir y dispersar al enemigo. Una de las primeras en penetrar la Cordillera fue la expedición del Norte al mando del tucumano, la cual debía apoderarse de Coquimbo p

Por Por Lic. Eliana Fucili Incihusa - Conicet, Facultad de Derecho, UNCuyo

El 9 de enero, el teniente coronel Juan Manuel Cabot inició la expedición por el Norte junto a 60 hombres. Su punto de partida fue San Juan, allí el teniente gobernador había preparado un escuadrón de 80 milicianos de caballería. Las instrucciones que había recibido del general San Martín eran claras: debía “invadir la Provincia de Coquimbo y su capital La Serena, con el propósito de posicionarse en ella en nombre del Estado de Chile”. Asimismo, debía llevar proclamas para insuflar los sentimientos patrióticos de sus pobladores sobre “nuestra justa causa y activa cooperación que deben prestarle”.

Para lograr dicho objetivo se previó reforzar la expedición tomando como ayuda la contribución del Ejército Auxiliar del Perú, a cargo del general Manuel Belgrano, quien envió a La Rioja al teniente coronel Francisco Zelada junto a doce veteranos. Una vez conformado el contingente atravesaron el Paso de Comecaballo rumbo a las villas de Copiacó y Huasco. Dicho camino era conocido por los arrieros y baqueanos del lugar que anualmente atravesaban la cordillera con ganado en pie para vender en Chile. 

El propósito de tomar Coquimbo resultaba favorable para la acción emprendida por el Ejército de los Andes, en tanto era la intendencia que había mostrado mayor fidelidad a la causa de la independencia. Su reciente creación, en 1811, por el Congreso Nacional respondió a la petición de los representantes de La Serena que ya desde finales del siglo XVIII habían planteado convertir a  Coquimbo en una intendencia conformada por los partidos de Copiapó, Huasco y Coquimbo. Su posición geográfica resultaba estratégica tanto desde el punto de vista defensivo como por los beneficios económicos relativos al flujo de intercambio mercantil con las provincias del norte. 

De esta forma, su creación configuró un nuevo mapa que dividió el territorio chileno en tres provincias o intendencias: Santiago, Concepción y Coquimbo. Las dos primeras fueron baluartes de los ejércitos realistas tras la batalla de Rancagua (1814), que puso fin al gobierno revolucionario conocido como Patria Vieja. Frente a este panorama José Miguel Carrera, uno de los líderes revolucionarios chileno, ideó un plan destinado a reorganizar las tropas dispersadas por los realistas, reencauzarla hacia Coquimbo, y desde allí movilizar los recursos hacia Aconcagua y sostener la revolución. Sin embargo, ante la sistemática persecución dirigida por los cabecillas realistas, Carrera junto a sus seguidores y familias cruzaron la cordillera y se refugiaron en Mendoza. 

Frente a este panorama político-militar, las expediciones al mando de Cabot y Zelada fueron ideadas como un punto de apoyo estratégico para poder efectuar el resto de las operaciones y conseguir el apoyo de las poblaciones aledañas a la causa independentista.

 

 

 

El suministro de recursos

Esos primeros movimientos de la marcha general del Ejército de los Andes, encabezados por Cabot y Zelada en el Norte, y por el general Freire por los boquetes del sur, fueron seguidos por el envío de caballadas de repuesto, de ganados y víveres a los puntos inmediatos a la cordillera con el propósito de recomponer la fuerza militar. Tales recursos provenían de las poblaciones aledañas a la cordillera, y estaban coordinadas por los tenientes gobernadores de San Juan, y de La Rioja, quienes tenían a su cargo el suministro de cuerpos milicianos, y de voluntarios que incluían un amplio abanico de personajes con amplio conocimiento de la escarpada geografía andina entre quienes sobresalían arrieros, mineros y rastreadores de pastos y aguadas. 

 A su vez, las contribuciones recibidas por el Ejército fueron, en general, de dos tipos: espontáneas o estipuladas. Las primeras eran donativos voluntarios realizados por los vecinos y los maestros de postas que auxiliaban oportunamente a las tropas. Mientras que las segundas consistían en fijar un monto que debía aportar cada vecino de acuerdo a su patrimonio. Dichas contribuciones se establecieron no sólo entre las Provincias del Río de la Plata, sino también en las regiones donde el Ejército iba avanzando.

Dicho procedimiento preveía un sistema compensatorio en que el Estado asumía el compromiso de restituir los valores correspondientes por medio de boletas o recibos que eran firmados por los oficiales o sus subalternos. Con ello, San Martín buscaba evitar los resquemores y recelos hacia la causa independentista y asegurar la legitimidad de la contribución. A pesar de los esfuerzos realizados para sostener el aprovisionamiento de las tropas, los soldados atravesaron penurias y dificultades  las cuales quedaron registradas en numerosos partes (o avisos) que detallan la falta de alimento y vestimenta, y los regulares pedidos de uniformes, y víveres para “vestir”, y abastecer a las tropas.

 

Silueta biográfica

Juan Manuel Cabot

Origen. Oriundo de San Miguel de Tucumán, nació en 1784, en el seno de una familia acomodada. Realizó sus estudios en la capital del Virreinato del Río de la Plata, en el Real Colegio de San Carlos. Más tarde se dedicó al comercio en esa ciudad. 

 

Funciones militares. Entre 1806 y 1807 se unió a las milicias porteñas organizadas para reconquistar el territorio invadido por los ingleses.

Una vez concluido el conflicto, se retiró de la milicia y continuó abocado al comercio en esa ciudad. Más tarde, en las convulsionadas jornadas de mayo de 1810, Cabot se incorporó al regimiento Número 3 de Infantería. Integrado como oficial del Ejército de los Andes, participó en numerosas batallas hasta que en 1819 solicitó la baja del ejército. 

Fin. Desde entonces se dedicó al comercio en la capital chilena hasta su muerte en 1837.

 

Homenaje

Juan Manuel Cabot tiene su reconocimiento en calles de diferentes provincias, como en San Juan donde también hay un monumento que recuerda la columna dirigida por el teniente coronel.

 

Bibliografía

- Beatriz Bragoni y Sara Mata de López, “Militarización e identidades políticas en la revolución rioplatense”, Anuario de Estudios Americanos, Vol. 64, N°1, Sevilla, (2007), pp. 221-256 

- Eugenia Molina, “Politización y relaciones sociales en Mendoza (Argentina) durante la década revolucionaria (1810-1820). Conflictos y consensos en la configuración de un nuevo orden”, Boletín Americanista, Nº 58, Barcelona, (2008), pp. 251 – 271.