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Una centuria de amor eterno

Un resumen de la creación del Club Sportivo Independiente Rivadavia. Los fundadores, la fusión, el estadio y los títulos.

José Félix Suárez - Especial para Más Deportes
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El Club Sportivo Independiente Rivadavia, que fuera fundado el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente, conmemora hoy la fecha de su histórico Centenario. Popularmente conocido como la Lepra o los Azules, fue fundador, en 1921, de la Liga Mendocina de Fútbol. Los nombres de Luis Bolognesi, Francisco Benegas, Luis Armando Cortez, Roberto Arbolito López, Osvaldo Aliendro, Antonio Segundo Vergara, Hugo Cirilo Mémoli y Tomás Felipe Carlovich, son algunos de los grandes referentes e ídolos de todos los tiempos.

Las raíces del Club Sportivo Independiente Rivadavia, que fuera fundado el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente, que recibió su actual denominación a partir del 4 de enero de 1919 luego de la fusión con el Club Sportivo Rivadavia, se encuentran en el Club Belgrano que fuera creado en 1902 en una conocida panadería propiedad de la familia Burotto que, a comienzos del siglo pasado, era administrada por don Luis Burotto y sus hijos Ítalo, Santiago, Arístides y Humberto.

Hacia 1908 cambió de nombre y pasó a llamarse Club Atlético Belgrano hasta que en 1911 recibió una dura sanción por tiempo indeterminado que le impidió seguir participando en los campeonatos que entonces se organizaban. Dos años después un grupo de adherentes, cansados del severo castigo, decidió fundar una nueva entidad y así nació hace 100 años el Club Atlético Independiente.

El acta fundacional se suscribió en la sede provisoria de la calle Godoy Cruz al 633 con la firma de Pedro Castro (fue electo como el primer presidente), Humberto Burotto (vice-presidente), Enrique Mila (secretario), Domingo Rodríguez (tesorero), Francisco Romairone, Francisco Franco, Jaime Martínez, Isaac Agüero, Pedro Gálvez y Juvenal Galaburry. También acordaron modificar el color de la camiseta que de un verde oscuro con cuellos y puños blancos y pantalón azul que era la de Belgrano, pasó a ser roja, blanca y verde a rayas verticales con pantalón blanco por lo que se los identificó como Los Tricolores.

Entre 1913 a 1920 el club ganó ocho campeonatos de manera consecutiva. En esa época de permanentes cambios participaban en Primera División o en Intermedia Ascenso, clubes que en su gran mayoría desaparecían muy rápidamente o se fusionaban con otros: La Peña (resultó el primer campeón no oficial del fútbol mendocino) Los Andes, Honor y Patria, Deportivo Sarmiento, Deportivo Gutenberg, Sportivo José Néstor Lencinas, Vélez Sársfield, Atlético Pacífico, Racing Club, Benjamín Matienzo, Deportivo Olascoaga, Unión Sport Club Las Heras, Sportivo Domingo Bombal, Sportivo Juan Gregorio Las Heras, Sport Huracán Bombal , Unión Sport Club Las Heras, Sportivo La Libertad, La Vanguardia, Correos y Telégrafos, Correos e Industrias, Socorros Mutuos, Club Español, Rodeo de la Cruz, La Superiora, Gimnasia y Esgrima, Deportivo Mendoza, Club Unión, Sportivo Canillitas y La Juventud, entre los más nombrados por Los Andes en esos tiempos. El 21 de marzo de 1917 se creó la Unión Mendocina de Fútbol.

Llega la fusión

Por iniciativa de Bautista Gargantini (hijo, 1891-1985) (que era un conocido empresario, exitoso bodeguero, reconocido criador de caballos pura sangre, precursor de las primeras corridas de toros en la provincia, activo militante político por lo que en 1922 fue electo vice-gobernador en la gestión de Carlos Washington Lencinas), con fecha 4 de enero de 1919 se concretó la fusión del Club Atlético Independiente con el Club Sportivo Rivadavia que dio origen al Club Sportivo Independiente Rivadavia.

El propio Bautista Gargantini fue el primer presidente luego de la fusión y resultó el inspirador del nuevo y definitivo color azul de la camiseta que se ha mantenido como testimonio de pasión y grandeza a través de tantos años.

En 1920 el club organizó un partido a beneficio del hospital de infecciosos Carlos Washington Lencinas al que también concurrían los enfermos de lepra. De allí surgió después una de las versiones que indica como llegó a llamarse Leprosos a los hinchas (la otra versión histórica ver página 5).

Cuenta que aquellas personas cuando salían de sus casas o se trasladaban de pueblo en pueblo, se identificaban con el color azul para que nadie se les acercara y, de ese modo, evitar el contagio. Relacionando el color de la divisa y el beneficio organizado, sus hinchas comenzaron a ser llamados  leprosos.

Lo que en esos momentos nació como una burla, como un término hiriente, se convirtió con el tiempo en el símbolo de la mística y de la garra del primer equipo. Por entonces comenzó a gestarse la tradicional rivalidad con Gimnasia y Esgrima, que había sido fundado en 1908, conocido como Los Pitucos por su mayor abolengo social. En 1917 Independiente llegó a los 53 socios el caudal más alto en esos años.

En esos tiempos se mantenían en primera: Tracción y Talleres (luego Andes Talleres), Sportivo Godoy Cruz (Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba), Atlético Palmira, Nacional-Vélez Sársfield-Pacífico (más tarde Atlético Argentino), Asociación Sportiva Italiana, La Vanguardia, Racing Club, Defensores del Oeste, Jorge Newbery, Rodeo de la Cruz (luego Deportivo Guaymallén), Huracán Bombal y Unión Sport Club Las Heras (Huracán Las Heras al fusionarse), Gutiérrez Giol (se convirtió en Gutiérrez), Deportivo Maipú, Luján Sport Club, Mayor Drummond y Atlético San Martín.

La superioridad de la Lepra se reflejó en los seis títulos consecutivos que obtuvo: 1924, 1925, 1926, 1927, 1928 y 1929. La Liga Mendocina había sido creada el 3 de abril de 1921 en un local de la calle Buenos Aires 42 y Gimnasia había ganado en 1922 y 1923 los dos primeros torneos oficiales. Palmira, campeón en 1930, quebraría la hegemonía de Azules y Blanquinegros. Independiente volvería a ganar los títulos de ‘32, ‘35, ‘36, ‘40 y ‘45 aumentando su popularidad.
El estadio, “La Catedral”

El domingo 5 de abril de 1925 es de las grandes fechas de la historia Azul porque recuerda la inauguración del actual estadio bajo la presidencia de Humberto Giol. Los terrenos que ubicaban en el parque General San Martín habían sido donados el 28 de marzo de 1923 por Resolución Nro. 64 del Ministerio de Industrias y Obras Públicas de la Provincia, en el mandato de Carlos Washington Lencinas, en una superficie de 3 hectáreas 38 metros cuadrados “para la construcción de un field de fútbol y ejercicios deportivos con suministro de corriente eléctrica y de agua corriente y de regadío”. Para ello se debió demoler un muro que ubicaba sobre la calle Boulogne Sur Mer que separaba la ciudad del parque.

La construcción fue una de las más modernas de Sudamérica con la primera tribuna de cemento del país, escenario que contaba además con un moderno velódromo para competencias de ciclismo y motociclismo. La visita de Peñarol de Montevideo, que derrotó 2 a 0 al elenco mendocino, constituyó una verdadera fiesta con la asistencia de unas 10.000 personas antes nunca vista. La revancha se disputó el 10 de abril y el cuadro uruguayo resultó nuevamente vencedor 2 a 1. Las crónicas de Los Andes indicaban que existían muy pocos escenarios para el fútbol en la provincia. Entre ellos las canchas de Pacífico en la calle Perú al 2.200; de la Sociedad Sportiva Italiana en la Av. San Martín al 500; la de Vélez Sársfield en el actual predio de la plaza Hipólito Yrigoyen en la Cuarta Sección; la de Nacional en la calle Godoy Cruz y la de Benjamín Matienzo donde hoy ubica el Área Fundacional.

La llamada Catedral lleva merecidamente el nombre de Bautista Gargantini que resultó su inspirador. Como ya regía la Ley del Descanso Dominical se podía jugar los días domingo a la tarde. En noviembre de 1924 se presentó por primera vez en Chile y entre 1936-1937 realizó una extensa gira de varios meses por Centroamérica que lo llevó a jugar en México -donde se los identificó como “Los Ches Argentinos”- con excelentes triunfos sobre el América (4-0), el Necaxa (1-0) y el Atlante (2-0). También lo hizo en Costa Rica y nuevamente en Chile.