• Martes, 21 de marzo de 2017
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A cuidar (o perder) los museos

Se están arreglando museos públicos, ahora cerrados al visitante. Servirán las reparaciones y remodelaciones en marcha, a condición de que en el futuro se apliquen cuidados preventivos, sin esperar que estas instalaciones se deterioren tanto que deban ser clausuradas.

Editorial

Falta un poco todavía, pero no mucho. La comunidad museística mundial celebrará el Día Internacional de los Museos el 18 de mayo, organizado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), basado en Francia. La idea fuerza para esa jornada será “Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los museos”. Este lema resalta el papel de estas instituciones que se ponen al servicio de la sociedad.

Mendoza tiene poco que festejar, y no le faltan sus propias penurias en materia de las instalaciones donde se guardan objetos artísticos, científicos o de otro tipo, o se abren para muestras y demostraciones de la cultura. Los mendocinos tenemos cerradas tres grandes salas de exposiciones artísticas por problemas en sus estructuras, como ocurre con los museos Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAM) y Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú-Casa de Fader y el Espacio Contemporáneo del Arte (ECA) que soportó, con una cuota de desidia creemos, el incendio de la cúpula, y debió ser cerrado.

Años de desatención de los edificios descriptos nos colocan en la difícil posición de no tener abiertas esas instituciones, con los impactos negativos que conlleva para el público en general, los investigadores que recurren a sus archivos y sedes, y para un importante núcleo del turismo, ya que hay visitantes que recorren ciudades con el solo objeto de visitar museos. 

En los tres casos hay obras en marcha que en diferentes lapsos posibilitarán rehabilitar los servicios de las ahora cerradas dependencias.
Debe tomarse debida nota a partir de estas reparaciones -muy costosas y arduas por el delicado estado del inmueble en la realidad de la Casa Fader- que la mejor política para cuidar el patrimonio museístico es planificando acciones y efectuando las tareas de mantenimiento preventivo en tiempo y forma.

Hubo un intervalo muy amplio en el que no se hizo nada en edificios que reclaman una atención permanente. Una de las realidades evidentes, además del de la casona de Luján de Cuyo, es la sede del ECA, en el ex edificio del Banco de Mendoza, que el año próximo cumplirá un siglo.

Es atendible que asistamos con montos importantes los gastos que demanda anualmente la Fiesta Nacional de la Vendimia, pero también deben contemplarse partidas de fondos para atender los requerimientos de los museos, concepto para el cual la Unesco recomienda dedicar 2% del presupuesto general, en este caso de la Provincia.

Abogamos para que este penoso momento de “vaciamiento cultural” que sufrimos, como han descripto historiadores e investigadores del arte, se supere en los plazos convenidos y los grandes museos vuelvan a abrirse.

Mientras tanto es imperioso que se revise e inspeccione otra dependencia muy cara a la historia y la cultura locales, que no está pasando por su mejor momento. Nos referimos al Archivo General de la Provincia (Belgrano y Sargento Cabral), que requiere un urgente estudio de suelos y que sufre por lo menos el cierre de dos de sus salas por rajaduras en las paredes. Sostenemos esto en primer lugar por la seguridad de las personas que allí trabajan y de las que lo visitan, y en segundo término porque ese lugar guarda la mitad de la historia documental de Mendoza.

Cerramos estas consideraciones mencionando un hecho auspicioso: el Museo del Área Fundacional (MAF), en la plaza Pedro del Castillo, encaró la reparación de su cubierta superior con un ingenioso plan que se llama “abierto por obras”. En vez de estar cerrado por los trabajos, y tomando los recaudos correspondientes, el recorrido de sus instalaciones no se cortó y prosigue con las prevenciones del caso y limitando, por supuesto, el número de visitantes.