Sociedad Domingo, 31 de agosto de 2014 | Edición impresa

Laura Zommer: “Queremos que mejore la calidad del debate público”

Lidera el sitio web que se ha convertido en el “detector de mentiras” de políticos, jueces y otros personajes públicos. Es abogada, periodista y “activista por el derecho a la información”.

Por Leonardo Oliva - loliva@losandes.com.ar

"La posibilidad de intervenir en la fijación de precios, margen de utilidad, existe desde 1974, no es una novedad”, dijo hace unos días el secretario de Comercio de la Nación, Augusto Costa, en un programa radio. Para Chequeado.com resultó una afirmación “engañosa”, luego de consultar a un abogado especialista en Derecho administrativo.

“En la Justicia Federal las vacantes oscilan en el 30%”, manifestó por su parte el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti por TV. El veredicto de  Chequeado fue, en este caso, “verdadero”.


Estas y otras frases (muchas de ellas pronunciadas por la presidenta Cristina Fernández en sus frecuentes cadenas nacionales) son el objeto de análisis de este “sitio de internet no partidario”, como se define.

Su objetivo: verificar el discurso público a través de una metodología tan elemental como -a veces- ajena al periodismo de hoy: la consulta de los datos y fuentes originales.   


Al frente de esta ONG está Laura Zommer, abogada, periodista y “activista por el derecho a la información”, según ella misma se define. Nacido en 2010, Chequeado.com “importó” un formato estadounidense, el de Factcheck.org, de la mano del doctor en física Julio Aranovich y otros dos socios: José Bekinschtein (economista) y Roberto Lugo (químico).

A ellos los motivó la idea de verificar el discurso de los políticos (y otros personajes públicos) en un contexto polarizado como el de la Argentina de la última década, donde las personas -y no tanto la veracidad de lo que decían- se convirtieron en el centro del debate político.


“Chequeado nunca hubiera podido existir sin las nuevas tecnologías”, reconoce Zommer en esta entrevista con  Los Andes acerca de un sitio web que se ha convertido en el “detector de mentiras” del país actual. 


-El kirchnerismo tiene mucho que ver con el nacimiento de Chequeado...


-Yo no puedo decir si hubiera nacido en un contexto distinto. En otros países donde se hace lo mismo no hay contextos polarizados, pero en un contexto polarizado como el nuestro es especialmente interesante poder tener un medio que la gente no lo encasille como que sos oficialista u opositor 


-¿A ustedes los han tildado de kirchneristas u opositores?


-¡Todo el tiempo! Cuando hay una semana con dos verdaderos para el oficialismos nos dicen kirchneristas y cuando hay una semana con dos verdaderos en el Pro o en los radicales nos dicen que nos compraron.


-¿Y a quién es más fácil y atractivo chequear, al kirchnerista o al opositor?


-La Presidenta es una persona que en su manera de argumentar utiliza muchos datos. En general el gobierno usa más datos que muchos de los líderes opositores. Nos cuesta encontrar frases chequeables de Scioli o de Massa, que en general usan un tipo de discurso más vinculado a sentimientos o valores. 


-Chequear esos datos que dice Cristina Fernández, ¿es fácil o es una tarea titánica?


-A veces es titánica. Hay una percepción general en la Argentina de que desde la intervención del Indec no hay un dato, y eso es falso. En realidad hay muchos más datos producidos que circulando.

Los opositores no usan en general datos para sus argumentaciones, muchas veces los colegas periodistas usan menos datos que los que podrían tener para fundar sus notas, porque hay menos cultura en este tema que en otras sociedades. Y también porque el ciudadano medio pide poco dato.


-¿Cómo definen ustedes qué es un dato?


-No es más que una estadística o una ley, como cuando alguien dice que es ilegal hacer tal cosa, nosotros chequeamos si en realidad es así. También es un dato cuando alguien dice algo vinculado a la historia: ‘Este es el momento de la historia que más crecimos, la cosecha récord...’, entonces nosotros verificamos si está hablando de un periodo, o del contexto regional.

Todo eso son datos, de hecho uno piensa en datos como números y la base de datos que más conocemos fue la de Wikileaks, con cables de la embajada de EEUU, que eran más letras que números. No hay que confundir que la verificación del discurso que hacemos sea nada más que si un número coincide con otro. 


-¿Cómo seleccionan qué discurso chequear?


-Chequeamos información no que alguien me cuenta que fue dicha al interior de una reunión o en una reunión reservada, sino aquello que circula en el debate público, a través de los medios o de una web oficial; o la presentación de un funcionario en una conferencia.

Lo que queremos es que mejore la calidad del debate público. Pero no es objeto de nuestro trabajo chequear aquello que no pudo tener un impacto sobre la opinión pública. Queremos que haya datos fidedignos y que sean consumidos datos más fidedignos. 


-¿Y qué pasa si no logran chequear algo?


-Tenemos calificaciones de verdadero a falso, y una de las que utilizamos es ‘insostenible’, que es cuando no hay datos para sostener eso.

Por ejemplo, casi todos los chequeos a la ministra de Seguridad o al secretario de Seguridad (Sergio) Berni vinculados a si creció o bajó la cantidad de homicidios son insostenibles, porque desde 2008 en el país no se publican estadísticas criminales nacionales, cuando hay una ley que dice que deben publicarse anualmente.

Eso es insostenible. Pero a veces empezamos a hacer chequeos y nos damos cuenta que no hay datos ni siquiera para decir que algo es insostenible, que tal vez existen los datos pero no están publicados o no logramos acceder a ellos.


-¿Qué grado de dificultad tienen para acceder a la información?


-¿Es fácil acceder a la información en la Argentina? No. Cuando hablo de la Argentina también hablo de las provincias. A veces estamos chequeando a un gobernador y las dificultades para el acceso a la información se repiten.

Hay provincias con buenas normas pero con pésima implementación y hay provincias sin normas de acceso pero con buena apertura de las fuentes. El mensaje general entonces es: hay más datos de los que se usan aunque no es fácil acceder a ellos. ¿Desalienta muchas veces a un ciudadano esa búsqueda? Sí. ¿Desalienta a un periodista que está empezando? Sí.

Por ahí el dato está, pero es imposible que un mortal normal lo encuentre. Se supone que esto va a mejorar con el portal de datos abiertos que está haciendo el gobierno nacional. Yo prefiero ser optimista, a medida que se van dando pasos en muchos temas vamos a poder acceder a la información.


-¿Cómo está posicionada la Argentina a nivel mundial en esto de abrir sus datos?


-Seguro no está entre los mejores de la región ni entre los mejores del mundo. Estamos de la mitad para abajo, pero dando pasos. Por ahí son pasos que al ciudadano de a pie ni le llegan, pero por ejemplo antes no había un organigrama del gobierno nacional publicado y ahora hay.

Si vos querías saber cómo era la estructura del Estado nacional no podías; ahora sí, ahora está. ¿Ese organigrama tiene los contactos de los funcionarios? No, no los tiene. ¿Los otros países, los tienen? Chile sí. En el mundo Argentina está lejos de ser de los buenos o muy buenos. ¿Está mejor que hace unos años? En algunas cosas sí.