Sociedad Domingo, 19 de marzo de 2017 | Edición impresa

“Efecto Francisco”: volvió a crecer en el país el interés por el sacerdocio

El año pasado se produjo un repunte en el número de seminaristas en el país, tras 15 años de caída ininterrumpida.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

La secularización de la cultura y el cambio en los valores sociales son algunos aspectos que han sido mencionados para explicar el descenso de las vocaciones religiosas que se registra desde la década del ‘90 en nuestro país.

Sin embargo, la caída parece haberse detenido e incluso revertirse el proceso: en los dos últimos años creció la cantidad de seminaristas, lo que podría adjudicarse a un “efecto Francisco”, es decir a la elección del argentino como Papa.

Según los datos de la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR), desde 1999 a 2014 -con algunos años faltantes- se observó que el número de seminaristas fue descendiendo progresivamente. En esos 15 años se redujo casi a la mitad la cifra de hombres que se anotaron para ordenarse como sacerdotes: de 1.500 a 827 alumnos del seminario. 

Sin embargo, la caída se frenó: en 2016 hubo 850 seminaristas y este año ascendió a 870. Este leve repunte lleva a los miembros de la Iglesia Católica a tener una mirada más optimista respecto al futuro de la vocación religiosa. 

Diego Resentera, rector del Seminario “Nuestra Señora del Rosario” de la arquidiócesis de Mendoza y vicepresidente de la OSAR, reconoció que esta nueva realidad llamó la atención en el encuentro anual de formadores de todo el país.

“Hay un leve repunte, estamos en una pequeña línea ascendente”, afirmó el sacerdote y añadió que a las estadísticas se les debería sumar a quienes están esperando para ser ordenados. Por otra parte, remarcó que este año ingresaron en la Arquidiócesis de Mendoza 6 seminaristas, cuando el año anterior lo habían hecho sólo 2.

Resentera aclaró que los datos de la OSAR tienen en cuenta a los seminaristas diocesanos y no a aquellos dependientes de otras congregaciones, como jesuitas, dominicanos, claretianos y salesianos, entre otros. 

Para él, la tendencia a la baja de los años anteriores tuvo que ver, por un lado, con un cambio cultural. “No es como antes, un joven de hoy no suele preguntarse como primera medida si quiere ser cura, tal vez se da más en los que asisten a la parroquia”, señaló.

Otro aspecto que para él influyó en el descenso es que en los últimos años se profundizó el trabajo previo para ingresar al seminario.

“Se hace más hincapié en el discernimiento previo, hay todo un proceso que se sigue que ha ido mejorando en los últimos años. No todo el que aspira termina entrando”, detalló el religioso, quien agregó que por esta razón son ahora menos los que dejan luego de haber ingresado.

El presidente de la OSAR, Ricardo Araya, también destacó el repunte y subrayó que existen en todo el país grupos de jóvenes que están haciendo discernimiento vocacional para ingresar, probablemente los próximos años.

“Esto significa que hay más vida, más entusiasmo, más ganas de llevar a Cristo a otros en las comunidades parroquiales y movimientos, en los colegios y en otras partes. También significa que algunas actividades pastorales como las misiones favorecen que los jóvenes se pregunten y que escuchen la propuesta de Dios a partir de lo que ven, de lo que experimentan y comparten, de lo que rezan”, apuntó quien también se desempeña como rector del Seminario Mayor “Jesús Buen Pastor” de la diócesis de Río Cuarto, en Córdoba.

 

 

La influencia de Francisco

Ambos sacerdotes reconocieron que el mensaje que baja desde el Vaticano el Papa Francisco influye en el mayor interés por ser seminarista.

“El Papa puede ser uno de los factores que influyen y que de hecho se ha extendido a toda la iglesia”, manifestó Resentera. Él ha observado que muchas personas sienten un compromiso mayor porque ven como un don de Dios que el máximo referente de la iglesia católica sea argentino. El rector del seminario mendocino también destacó el trabajo de la pastoral vocacional como un aspecto que influyó positivamente.

“En los últimos años hemos ido creciendo y mejorando algunas cosas, ofreciendo un importante acompañamiento vocacional”, describió.

Ante este nuevo panorama, Resentera se mostró optimista: “Tenemos esperanzas de creer que Dios no nos va a dejar solos, sabemos que él maneja los hilos. Creo que el repunte se va a sostener y si bien no sé si volvamos a superar los 1.400 seminaristas como antes, seguramente nos vamos a mantener. Rezamos por eso”, sintetizó.

Araya, por su parte, sumó al “efecto Francisco” al cura Brochero. “Este despertar vocacional probablemente tenga que ver con figuras como la del cura Brochero, que es tan argentino, tan querido, tan atrayente porque supo unir al mismo tiempo y siempre lo humano, lo cristiano y lo sacerdotal. Quizás tenga que ver con el Papa Francisco y su mensaje y sus gestos, con su capacidad de sentirse un hombre perdonado y sostenido por la misericordia de Dios, llamado a salir, a ir donde Dios le pide”, señaló.

Además, enumeró otras razones: “Seguro que tiene que ver con la oración que también se hace en cada parroquia y en cada capilla, en los santuarios, en la periferia de las ciudades, en los pueblos chicos del interior, en medio del monte o de la sierra”.

De todas formas, el presidente de la OSAR reconoció que es difícil hacer una única interpretación de los números estadísticos.

“Por otra parte, constatamos que en América Latina y el Caribe, salvo en América Central donde el número de vocaciones al sacerdocio crece, en los demás países desciende. Esto se observa sobre todo en Chile y en Argentina. La repuesta al por qué sigue abierta a muchas interpretaciones”, aseguró.

 

 

¿Un entusiasmo pasajero?

Alejandro Miquel Ciarrocchi, rector del Seminario Mayor “Santa María Madre de Dios” de la diócesis de San Rafael, dio su perspectiva en relación a su comunidad: “Nosotros en los últimos 10 años hemos tenido una especie de estabilidad en el número, no es que hayamos notado un crecimiento”.

Allí mantienen un promedio anual que ronda entre los 5 y 6 ingresantes, tal como informó el sacerdote. “Entre nosotros se da este fenómeno, pero puede ser que sea diferente en otras diócesis”, añadió.

Para él se trata de un tema complejo y difícil de comparar porque hay diócesis más grandes y otras más pequeñas, como en la que a él le toca a trabajar. “No es lo mismo la situación eclesial o cultural, es muy distinta a la del norte”, aclaró.

Consultado al respecto, el cura sureño minimizó la relación entre la elección de Francisco como Papa con el incremento de las vocaciones.

“Para la entrada al seminario la persona tiene que llevar un tiempo de discernimiento con la ayuda de algún buen sacerdote que lo acompañe, de manera tal de que él tenga una certeza moral de que está llamado por Dios”, explicó el religioso y reconoció que este llamado muchas veces a los ojos de los hombres se observa como algo extraño. “Pero ocurre. Dios se hace sentir”, subrayó. 

Por esta razón, diferenció la convicción con el entusiasmo pasajero que puede generar la figura del Papa argentino.

“La vocación sacerdotal no es un entusiasmo por una persona humana, sino que se está entregando toda una vida. La figura del Papa puede ser atrayente en muchos aspectos pero la vocación sacerdotal va por otro lado”, sentenció.

 

Son 9 años de formación

La formación de seminaristas en Mendoza tiene una duración de 9 años, pero pasan 11 hasta que la persona es ordenada como sacerdote.

“El primer año tienen un curso introductorio de adaptación a las herramientas iniciales”, explicó Diego Resentera, rector del Seminario “Nuestra Señora del Rosario” de Mendoza y vicepresidente de OSAR.

Luego deben cursar tres años de Filosofía y cuatro de Teología. “Cuando concluyen Teología tienen un año pastoral en el cual se interrumpe la vida de internado y van a vivir a una parroquia para realizar trabajo pastoral y estar en contacto con la comunidad”, contó el religioso, y remarcó que se trata de un periodo en el que se reafirma la elección. 

El décimo año son ordenados como diáconos y recién al año siguiente les llega la ordenación sacerdotal.

 

Mendocinos se preparan para la beatificación del padre Schiavo

El sábado 4 de febrero la Santa Sede confirmó la fecha de la beatificación del padre Joao Schiavo, sacerdote de la Congregación de los Josefinos de Murialdo que vivió durante 35 años en Brasil y que tuvo un paso clave por Mendoza. Por esta razón, son muchos los mendocinos que se están preparando para viajar a la celebración que se hará el 28 de octubre en el municipio brasileño de Caxias do Sul.

De acuerdo al sitio web de esa diócesis, el postulador de la causa de beatificación, el padre Orides Ballardin, consideró que el proceso fue relativamente rápido.

“Todo comenzó en 2001. Recientemente se celebró el 50° aniversario de la muerte del padre Joao Schiavo y, dentro de poco, se cumplirán los 20 años del milagro reconocido cuando se realice la beatificación, en el mes de octubre”, expresó.

La celebración de beatificación es organizada por la Congregación de las Hermanas Murialdinas de San José y la Congregación de los Josefinos de Murialdo. También se suma la Asociación de Amigos del padre John Schiavo y el apoyo de los feligreses de la comunidad caxiense y mendocina. 

Se espera que miles de fieles procedentes de todo Brasil y el extranjero asistan a la ceremonia. De acuerdo con la difusora de la devoción al padre Schiavo, la religiosa Leda Borelli, dos aviones viajarán desde Argentina donde están presentes los Josefinos y Murialdinas.

El decreto del milagro atribuido al padre John Schiavo fue autorizado por el Papa Francisco en diciembre del año pasado. El milagro fue la curación de Juvelino Carra, que sufría de un problema intestinal grave y sin cura.

Ante esta noticia, la esposa de Juvelino se agarró fuertemente a una imagen del padre Joao Schiavo y le dijo: “Padre Joao, debe curar a mi marido, le debe ayudar, se le debe llevar a casa”.

Con las oraciones llegó rápido la curación de su esposo, que para sorpresa de los médicos y familiares comenzó a mostrar signos de mejora. En siete días fue dado de alta sin presentar problemas o secuelas.

Después de 12 años, durante el procedimiento sobre el presunto milagro, las evaluaciones del personal médico del Vaticano confirmaron el estado normal de salud de Juvelino.

 

Inauguran parroquia en Valle del Sol

 

 

Hoy se inaugurará la iglesia San José de la Montaña, ubicada en Valle del Sol (Potrerillos). Su ideólogo fue el sacerdote Marcelo Coltro, actual cura de la zona, también fundador del Coro de Niños y Jóvenes de la UNCuyo, cuyos ex integrantes actuarán en la ceremonia.